viernes, 31 de marzo de 2017

Puntos de vista

Intuitiva, inteligente y observadora. Tenemos puntos de vista distintos pero por eso mismo nos respetamos.

Podría dejarme llevar pero elijo remar hacia delante. No me sale actuar de otra manera. Igual me desgasto, canso, preocupo más, pero es mi forma de ser. Tengo la conciencia muy tranquila. Y además, me siento a gusto así. Satisfecho.

Después de todos los vaivenes y los enfados (en parte por como me sentía, ahora me siento de forma ligeramente distinta y si que puedo controlar mi ira con más facilidad) aquí estoy. Ahora le doy menos vueltas a las cosas. No soy perfecto. Sólo se ser yo. Las cosas claras. Sin ánimo de ofender a nadie, he dicho lo que pienso y siento. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso. Y me he quedado muy tranquilo después de decirlo

Se acaba la semana. No ha sido ni particularmente cansada ni agobiante. Las rodillas molestan. Después de toda la semana, molestan. Pero quiero creer que poco a poco irán mejorando. Además con el maravillosísimo cambio de hora logro dormir algo más ...

jueves, 30 de marzo de 2017

Música

Música en los auriculares. Tapando voces y ruidos humanos externos. A modo de cúpula o burbuja de protección. Otras veces tapando el ruido virtual de tus propios pensamientos, que pueden ser igual de ensordecedores que un propulsor turbohélice a plena potencia.

Siempre música.

Mazda MX-5 NA


La primera generación. Al añadir una nueva (o no) pieza en este puzzle me vino a la mente la primera generación de éste simpático descapotable.

Conversación absolutamente trivial, pero que no satura. Las palabras fluyen. Hay muy pocas personas con las que me pasaría horas, días enteros hablando. La UT465 se desliza veloz por los raíles. A mi alrededor, algunos aprovechan el trayecto para dormitar. Otros están pendientes de móvil. Y yo, por una vez, hablando y escuchando. No en mi burbuja. Pero en un momento indeterminado, sus palabras me trajeron sorpresa y pena. E impotencia.

Ay.

Me estremezco. Intento ponerme en su piel y siento tristeza y mis ojos se humedecen.
Apenas la conozco pero si lo suficiente para tenerle cariño. Saber lo que ha vivido y sufrido (y también disfrutado espero) desde que la conozco, saber de su fortaleza para recuperarse de los momentos menos buenos me hace tenerle más cariño. Y lo siento por ella. No soy creyente pero pido por ti.

Escuché emocionado lo que me contaba. Lo que nos contaba, realmente. No le tembló la voz. Eso me hace admirarla aún más. Y a la vez me hace sentir mal por preocuparme y enfadarme por tonterías.

Ley en Twitter que la primera suerte de una persona es la familia en la que naces. Y no solo por razones económicas. Sino por como te cuidan, te educan. En ese sentido soy muy afortunado. Y tengo la sensación de que por mi carácter abrupto y por mi tristeza infinita no haber sabido mostrarles mi gratitud suficientemente.

Si pudiera hablar contigo te contaría esto y seguro que podría escuchar sabias reflexiones por tu parte.

Pero no puedo. Y por eso te echo de menos.

Buenas tardes y buena suerte.

Quizás en mi composición mental peculiar solo haya dos clases de personas: con las que conecto y de las que quiero saber más (de lo que han vivido, de su punto de vista del mundo) y otras que me saturan y me aburren soberanamente. Por lo general, no tengo la suficiente confianza con nadie como para que pasen al primer grupo. Por lo general, la gente me satura y me altera tanto, que, aun siendo humano, un ser social, prefiero estar solo. No tengo ningún problema en desayunar, comer y cenar solo, es más, a lo largo de la semana es lo habitual. Prefiero comer con mis pensamientos y mis habituales revistas o libros, a las conversaciones triviales, a los cotilleos.

Me resulta difícil relacionarme con gente y más aún que relacionarme con gente me resulte agradable. En ese sentido apenas he avanzado nada en estos dos años y medio. Al menos ahora soy capaz de tener cierta complicidad con algunas personas a las que veo a diario. Nada más.

Por un momento imagino qué estarás haciendo ahora. En tu refugio. Quizás sin máscaras ni poses. Aunque sea un momento complicado, o precisamente por eso, te deseo calma, y si no alegía, que la tristeza sea lo más leve posible.

Lo que tenga que ser será.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Sonrisa

Como escribía en otro blog, cada uno pendiente de su propia pantalla, de su trabajo, de su máquina (de pinball), pero a la vez pendiente de los demás. De alguna manera, cuidándonos.

Elegí remar hacia delante y, por supuesto, ayudar. En la medida de mis modestas posibilidades y de mi carácter a veces un poco brusco y volatil.


Y lo mejor es que es recíproco. Conversaciones triviales que hace olvidar momentos puntuales de cabreo absoluto. Saber más de quien tienes al lado y con el que al final acabas compartiendo muchas horas. Aunque sea cada uno en su mesa y pendiente de su tarea.

Se que no soy ni mucho menos perfecto. Sólo se ser yo. Intento no alimentar el ruido y ayudar.

No puedo curar tus males, sean del cuerpo o de la mente. No puedo teletransportarte a una playa de arena blanca y preciosa. Pero puedo escucharte y ayudarte en lo posible.

Si, soy parcial. Por supuesto que hay gente que me cae peor y que me cae mejor. Intento ser justo y no dejarme llevar por mis propias impresiones injustas e ilógicas.

Al final, una sonrisa.

Mañana más.

Buenas noches y buen servicio.

Y dulces sueños a todos.

Al otro lado del espejo

Siempre al otro lado del espejo. En mi fortaleza. Una jaula de exóticas aleaciones de aluminio y fibra de carbono. Refugio y cárcel.

Al otro lado del espejo. Recordando un sueño, una pesadilla (a veces la diferencia es tan pequeña). Me gusta que mis palabras puedan llegar a agradar e incluso a atraer, pero no se hasta que punto su respuesta era real o sólo parte del guión que debía interpretar. De todas maneras pienso, creo, que le hice más agradables esos minutos y eso me satisface. El agrado debe ser recíproco.

Siempre al otro lado del espejo. Imágenes  y recuerdos que atesorar.

Me agradó que preguntara, aunque no debo olvidar ni un segundo el contexto. Mi imaginación puede imaginar lo que no es. Porque todavía se me da mejor soñar que escribir y escribir que vivir.

Todo es virtual, filtrado, irreal, frío.

Sensaciones fugaces que se escurren entre los dedos de mis manos. Como arena o como agua salada. Como arena mezclada con agua de mar. Aunque hoy es un día más de arroz con leche que de arena, que de barro.

Mi imaginación puede crear fácilmente mundos y personas que no existen. Está en mi naturaleza. Pero lo que es útil para escribir relatos -aunque al final no escriba nada a parte del blog en realidad- puede convertirse en una trampa. Porque esos mundos no existen ni tampoco esas personas. Y no se puede tocar aquello que no existe. Aunque quizás si imaginarlo con la suficiente intensidad y detalle para poder casi sentirlo.

Aunque casi nada es real.

¿Como era esa idea negativa?

Cama, agua fría, comida, lectura, música, paroxetina y zolpidem.

Aunque ahora, sin paraguas químicos, ni la tristeza ni el insomnio me han podido demasiado.

No demasiado. Sólo un poco.

martes, 28 de marzo de 2017

Inacción

Muchas veces la inacción es la alternativa a la vez más difícil y más provechosa.

Sobre todo si el primer impulso es ladrar. Como en aquel post sobre dragones y tigres, saber controlar el enfado y las respuestas en caliente, es un reto que una vez logrado, da buenos frutos.

Pensar. Contener la ira, pensar, respirar. Evitar entrar en bucle. Reir. Reirse de tonterías. Escuchar. Ayudar.

Al menos ahora, me enfado con menor intensidad que antes (y, dicho sea de paso, sin medicación) y el enfado me dura menos tiempo. Sigo pensando en liarla parda y dar rienda suelta a la diarrea de palabras poco educadas, pero me contengo.

Al final, yo a lo mío y chimpun. Tengo la conciencia perfectamente tranquila y voy a seguir con mi particular, peculiar y eficaz estilo. Como las zapatillas de bici para pedales de plataforma: freerider. Estilo libre y propio. Seguir rodando a mi estilo. No tengo debajo de mis pies y mis manos una preciosa bici de dirtjump ni mi técnica me permite saltar de aquí para allá ni bailar con la bici como sueño despierto. Pero si soy capaz de utilizar a mi favor (no en mi contra) la herramienta que mejor conozco y con la que soy más hábil: la palabra.




lunes, 27 de marzo de 2017

Aullidos



De fondo, aullidos.

Ladridos.

Tambores de guerra.

No es ninguna novedad.

Mantener la posición. Mantener la calma. Mantenerse en guardia. Cubrir las espaldas a los aliados. Y cuando suena la sirena, replegarse y volver a la base.

Sólo soy un autobusero galáctico pequeñito. Un soldado del amor universal. Porque el amor es el arma más poderosa. Y yo amo el amor.

¡GRACIAS! ¡BUENAS NOCHES!

domingo, 26 de marzo de 2017

Domingo

Cambio de hora.

Enfados varios (intentando no entrar en bucle).

Tareas domésticas -necesarias e incluso agradables para no entrar en bucle-.

Ejercicio.

Motos.

Y siesta.

sábado, 25 de marzo de 2017

Mala suerte, suerte, ira

Me enfado demasiado por cosas que no tienen importancia (eso me suena). Y no me gusta.

Perder y encontrar.

Debo intentar pensar con claridad y no dejarme llevar por la ira.

Al final, por casualidad o por seguir la lógica, salió bien.

Gracias. Buenas noches.

viernes, 24 de marzo de 2017

Translúcido

En el exterior, bajo el aire casi más frío que fresco de la tarde. De la primavera que comienza con nieve, con humedad, pero a veces se abren las nubes y brilla el sol.

Como la vida misma.

Volver a escuchar su voz, suave y pausada, es agradable. Mucho. Habla en un tono de voz bajo, sin alzar la voz, sin utilizar expresiones ordinarias, sin tacos. Es una de esas personas que pasan inadvertidas, pero que siempre te prestan ayuda si se lo pides.

Supongo que por mi carácter tímido e introvertido y los muchísimos problemas de concentración que me causa mi buen oído y esa mezcla de sensibilidad y nervios tan mía, me identifico con ella. También me llaman la atención las personas extrovertidas y sociables, siempre que no sean excesivas y cotillas.

Volver a verla fue de lo mejor del día.

Una vez más, fue peor imaginarlo que vivirlo. Aunque tampoco lo había imaginado muy difícil. Preguntar, siempre con educación. Tener bastante conocimiento de esa materia lo hizo más fácil.

Comida, siesta, ejercicio. Todavía temo hacerme daño. Fue más cansado que agradable. Entre la molestia y el dolor. Pero la piscina si que fue muy agradable.

Se acaba la semana. Ni cansada ni agobiante.

Camino

No estoy dormido, y debería. Escribiré ésto - con la compañía de Marco en la cama- y volveré a intentar dormirme.

No estoy dormido y debería. Pero intento ser positivo. Los meses de sueño digamos complicado - no estoy seguro de lo que lograré dormir cada noche, me despierto varias veces, y sobre todo me acabo despertando prontísimo sea el día que sea- pasarán. Y aunque las cosas pequeñas del día a día me afectan algo más que hace un año, me afectan menos que otras veces. Todavía me sigue costando horrores relacionarme con gente. Antes de encender el ordenador y escribir -todavía sigue siendo una necesidad- pensaba que siguiendo mi rutina habitual y solitaria, me iba resultar tremendamente complicado no ya encontrar pareja, sino hacer amigos y amigas medianamente íntimos. Pensaba de nuevo en el mercado universal, como allá por noviembre de 2004, cuando sentado en el habitual autobús, me daba cuenta de que sólo me relacionaba con gente por los cursos que hacía. Nada más. Por eso atesoraba casi cada pequeña conversación, o ese trayecto en el que una compañera nos llevó en coche al metro.

La rodilla todavía molesta pero se me antoja menos que antes, a pesar del invierno renacido -en primavera-. Fisio y ejercicios en casa. Completado el pequeño gimnasio casero ayer, sólo me queda ser constante con los ejercicios y alguna sesión más de fisio y quiero creer que las molestias se pasarán. Y a cambio además estaré más fuerte, con lo que rodar en bici será incluso más agradable: sin molestias y siendo capaz de hacer rutas más largas -desde que tengo las rodillas así la verdad es que no me he atrevido a dar ningún paseo realmente largo, porque incluso sobre la bici a veces estaba incómodo y tenía miedo de empeorar la lesión.

Como en el poema de Machado, se hace camino al andar.

Todavía sigo atesorando momentos y conversaciones, si, como hace 13 años charlando con una compañera de inglés, de vuelta a casa. Una conversación trivial, pero importante para mi -meses complicados anímicamente y de sueño muy revuelto-. Ahora recordando la segunda sesión de fisio. Hace más de diez años, cuando todavía no tenía blog pero si diario, pensaba en algún tipo de minicámara con el que volver a vivir lo vivido, aunque fueran cosas sin importancia. Entonces las gopro y similares no existían, hasta las cámaras de fotos digitales eran una pequeña rareza. Recordando. Sala diferente, pero la misma postura boca arriba sobre la camilla. El agradable y profundo calor en las rodillas -sobre todo en un día frío, húmedo, desapacible, bajo el calor de agosto seguramente no era ni mucho menos tan agradable-. Y los expertos cuidados a los músculos de mis piernas.

Le sigo dando demasiadas vueltas a cosas sin importancia. Todo el fin de semana no-largo pendiente de un correo electrónico. Y al final es que las primeras veces le devolvía los correos ... porque aun eligiendo el más "profesional" y de dirección mas sencilla -sólo 7 letras-, era enrevesada. Un poco como lo soy yo.

Ahora veo un camino claro por delante: ejercicios y fisio. Me aliviaría mucho ser capaz de dormir muchas horas y poder caminar, estar sentado, rodar en bici, sin molestias en las rodillas.

Y mañana que ya es hoy ... ¿el Apocalipsis? Para nada. Tengo buena memoria, incluso para los detalles. Me expreso con claridad en castellano y aunque peco de directo, puedo decir las mismas cosas de varias formas, y siendo lo más educado y diplomático posible. En fin. Otro pequeño reto más y no estoy solo, tengo a varios jinetes expertos a mi lado, guardándonos las espaldas. Además, ser THE ONE de nuevo es un halago. Si, no es perfecto, no es el trabajo de mis sueños ni está demasiado bien pagado, pero aun así, como pensaba después de superar el peligro de nivel 3, lo hago bastante bien. Y mi nivel de implicación es alto. No podría ser de otra manera. Porque sólo se ser yo.

Unas horas de circo, en un escenario distinto, con participantes distintos. Pensar en cada día como un reto, como algo positivo. Aunque me cueste, aunque esté despierto de madrugada en mi caos amable. Siempre adelante. Arriba aunque duela. Y realmente no duele ... sólo molesta a veces. Como las rodillas.



miércoles, 22 de marzo de 2017

Union Jack

Cómo se pasa la vida
Cómo se viene la muerte
Tan callando

De nuevo, el horror. El sinsentido. Una especie de guerra mundial encubierta, donde no está muy claro quienes son los contendientes y los objetivos de la barbarie son civiles.

Mi corazón está con Londres.

martes, 21 de marzo de 2017

1.2 / Side 2: Static


Éste disco me recuerda a ti. Porque lo descubrí hace dos años, cuando todo comenzó. Se que recordar lo que pasó no me hace bien porque el pasado no va a volver y por más que lo desee, no puedo volver a estar entre tus brazos. O intercambiar mil y un mensajes y correos electrónicos. O escuchar tu voz. O escuchar tus sabias palabras. O ver la vida desde tu peculiar punto de vista.

A veces sigo pensando que me voy a quedar solo para siempre, porque me sigue costando horrores relacionarme con la gente.

No debo pensar en todo esto. Debo ir a cenar y hacer los ejercicios para fortalecer mis (maltrechas) piernas.

No debo pensar en todo esto.

Pero tengo ganas de llorar y es algo que no puedo ocultar ni tapar.

COME ON, PUSH!

Al menos el mar de negrura (great sea of blackness) parece más lejano. Y el vacío no me llama. XC no lo entendió y me alegro por ella, porque significa que nunca ha visto la vida desde el filo del abismo.

lunes, 20 de marzo de 2017

In my place


In my place, in my place
Were lines that I couldn't change
I was lost, oh yeah

I was lost, I was lost
Crossed lines I shouldn't have crossed
I was lost, oh yeah

Yeah, how long must you wait for him?
Yeah, how long must you pay for him?
Yeah, how long must you wait for him?

I was scared, I was scared
Tired and underprepared
But I wait for you

If you go, if you go
Leaving me here on my own
Well I wait for you

Yeah, how long must you wait for him?
Yeah, how long must you pay for him?
Yeah, how long must you wait for him?

Please, please, please
Come on and sing to me
To me, me

Come on and sing it out, out, out
Come on and sing it now, now, now
Come on and sing it

In my place, in my place
Were lines that I couldn't change
I was lost, oh yeah
Oh yeah

In my place - Coldplay


Una tarde de sol

Una tarde de sol. Una bici, camino por recorrer y algún aparato capaz de capturar imágenes.

Una vieja máquina arreglada y un poco personalizada por mi. No son tareas muy complicadas pero me siento orgulloso de ser capaz reparar mis bicis. Supongo porque mi trabajo, los trabajos que he tenido, la mayor parte de las tareas son inmateriales. Están dentro de un ordenador y no se pueden tocar, aunque sí ver.

Me gustó rodar de nuevo con ella. Y comprobar que con el cambio nuevo podía engranar todos los piñones (con el antiguo, en parte roto, el primero o el último no entraban). Volver a rodar por carreteras de sobra conocidas, con cuidado. Las rodillas seguían molestando, pero se me antojó que menos que otras veces.


Gatos. Tan silenciosos que de no ser por sus estornudos ni los habría visto. Tan pequeños, y delgaditos. Quizás estaban enfermos porque estornudaban de vez en cuando y escuchaba su respiración. No me dejaron acercarme mucho pero si hacerles fotos. Desconfiaban. Pensaba en mi compañero atigrado naranja, que también vivió en la calle.



La vida. Las oportunidades. La suerte. La calle. La muerte.

Positivo.

Si, soy un poco desastre, pero no del todo.

Si, a pesar de llevar más de media vida sobre una bici no soy capaz de usar unos pedales automáticos, pero con los de plataforma me apaño bastante bien.

Si, tengo mal genio y a veces soy un ogro. Pero se disculparme.

Si, no he dormido todo lo que me gustaría (pero si casi todo). Pero me desperté y logré dormirme.

Si, soy un poco o un mucho introvertido, pero también tengo empatía.

Si, le doy demasiadas vueltas a las cosas, pero menos que antes.

Y mientras escribo esto ceno y veo una película (dura y triste) en inglés. Y sonrío. Por dentro y por fuera.

Buenas tardes (todavía es de día) y buena suerte.

Y te echo de menos.

domingo, 19 de marzo de 2017

El diario

En un viejo portátil, algunos archivos en formato Word. El diario. El que fue mi diario. Del verano de 2001 al verano de 2014. Ya no recuerdo qué mes en concreto. Probablemente en septiembre. Septiembre de 2014. Surrealista, emotivo, amargo, "importante​". Un poco como era yo o como soy yo.

Ahora ya no escribo un diario, ni tengo varios blogs (varias máscaras) sólo un blog que en parte es una especie de diario, en clave, a la vista de todos pero que sólo unos pocos conocen y que sólo unos pocos son capaces de entender. Tampoco está hecho para ser entendido, sino para drenar sentimientos. Para entenderme yo mismo.
Recordando otros veranos. Trabajos diferentes, responsabilidades diferentes, pero a veces la misma sensación de tristeza, de vacío, de soledad. (Y algunos o muchos problemas para dormir).

Hoy me desperté pronto pero menos que otros domingos. Seis y pico. Al final habría dormido cerca de ocho horas o más, lo que está perfecto. Lo ideal, haber despertado de día. Pero no ha estado mal.

Concreté la idea a la que llevaba dando vueltas desde hace unos días. Tumbado en una camilla con expertas manos en mis rodillas y hablando en parte de ... bicis. He intentado usar dos veces pedales automáticos y las dos veces acabé rodando con muchísima inseguridad y alguna vez por los suelos. Una vez acostumbrado debe ser maravilloso: vas sujeto pero puedes desengancharte con un simple giro de talón hacia afuera. Y a parte de empujar los pedales puedes tirar de ellos, hacer fuerza hacia arriba. La teoría me la conozco bien, pero como en otros aspectos de la vida, en la práctica me agobio tanto y el miedo y los nervios pueden más, me pueden.

Volví a roscar los Crank brothers Mallet 1, esta vez en una vieja bici de carretera. Me costó sacar los pedales de plataforma (la mala costumbre de apretar todo demasiado) pero algo de paciencia y unos guantes lo conseguí. Las calas seguían en las suelas de otras zapatillas. Sin salir de la nave, sentado en la bici pero apoyado en el coche, enganchaba y desenganchaba las calas en los pedales. Es una sensación muy rara. El sonido de la cala encajando en el pedal, ese clack seco y metálico, me pone nervioso. Como estar atrapado en una trampa. Si tiras hacia arriba, hacia delante o hacia atrás no vas a sacar el pie en la vida. Hay que girar el talón hacia afuera.

Salí a la calle y no llegué muy lejos. No fui capaz de rodar con los dos pies enganchados. Sólo con el derecho (mi pie de apoyo es el izquierdo, el que pongo primero en el suelo, con el que me impulso para empezar a rodar). Me dejé caer cuesta abajo, pero solo con el pie derecho sujeto. Volví a probar a enganchar y desenganchar los pies con la mano izquierda apoyada en una pared, pero no fui capaz de impulsarme con los dos pies en los pedales para empezar a rodar. Volví empujando la bici y me sentía mal conmigo mismo.

Los pedales acabaron otra vez (como hace dos años) durmiendo el sueño de los justos en su caja. Me gustó ser capaz de volver a intentarlo, pero me disgustó no ser capaz de llegar hasta el final. De atreverme.

Al final sigo prisionero de mis miedos, recorriendo los caminos que ya conozco. Y sin apenas relacionarme con nadie. Porque eso también me da miedo. Me da apuro. Y vuelvo a mi caparazón.

viernes, 17 de marzo de 2017

Positivo



Hoy mientras trabajaba he recordado un pasaje de un relato apenas esbozado con palabras pero revivido innumerables veces en mi mente. El protagonista conduce un toyota todo terreno por una pista embarrada en alguna cadena montañosa. Los Pirineos quizás. Con un dedo de la mano derecha roto o dislocado y una pasajera agonizante en el asiento del copiloto. Casi puedo sentirlo: el tacto del volante filtrado por los guantes largos, el sonido del motor, el dolor con cada giro de volante, la respiración apenas perceptible de la pasajera herida ...

Todo muy triste y muy dramático. En realidad soy una persona ordinaria que lleva una vida ordinaria (y rutinaria en parte) y me puedo considerar completamente afortunado. Por estar vivo y entero, por la familia en la que he nacido y que me quiere, cuida y apoya constantemente (fuenteovejuna, a veces lo pienso así, todos a una, unidos y protegiéndonos). Por tener trabajo. Por tener un lugar donde vivir muy cómodo y agradable. Por el cariño de Marco. Por el cariño de las pocas personas con las que me relaciono de forma profunda. Por ser como soy: a veces es un latazo ser tan sensible, tan delicado -algunos de mis sentidos son precisos, demasiado, me altero con facilidad, soy susceptible, me emociono y enfado con facilidad. Pero prefiero ser sensible y emocionarme y enfadarme a cada poco a ser un prepotente que pasa literalmente por encima de la gente.

Pero a pesar de todo sigo roto por dentro, no se cuantificar en qué medida, y por eso todavía no duermo bien al 100% y a veces estoy triste, sin motivo aparente y me siento culpable por sentirme así: desgraciado siendo agraciado.

Quizás por eso escribo relatos tan tristes. Se me da mejor soñar que escribir y escribir que vivir. Aun así mis sueños suelen ser dramáticos y tristes. Un reflejo (en parte) de cómo me siento (en parte).

Mi reto es escribir relatos más alegres. Llenos de cariño, de complicidad, de sonrisas. El lunes-trece-pero-doce esperando en una sala de espera, de nuevo no quería ponerme los auriculares por si no escuchaba que me llamaban por megafonía. La sala no era especialmente ruidosa, pero cualquier lugar con humanos es ruidoso para mi. Los soniditos del móvil o de la tablet. Los ruiditos que muchos humanos hacen inadvertidamente con las manos o con la boca. Una niña inquieta, se movía de acá para allá. Intentaba ser positivo y que nada de esto me alterara y cerraba los ojos y me concentraba en su risa. Que era realmente preciosa. Hipnotizadora. La risa de un niño. La risa de un niño que me recordaba las hijas de una personita.

Escribo y me intento animar. Por eso hay una foto de una bici preciosa y británica. Porque yo mismo me siento a veces más, por mi carácter y mi piel blanca, un güiri que un habitante de Iberia.

Y porque esa bici y esa bandera, la Union Jack, me recuerda a una personita, de la que no se nada hace más de dos meses, pero a la que sigo mandando energía cada día.

Estoy aprendiendo a echarte menos de menos, a cerrar heridas. Lo que no quita que me encantaría volver a verte y abrazarte, volver a charlar contigo -aunque fuera por medios electrónicos e indirectos- volver a saber de ti y volver a recibir tus sabios consejos de la vida.

Hoy mientras calentaba la comida pensaba si soy maestro o aprendiz. No me considero maestro de nada, si bien se algunas cosas. Se más cosas de las que creo y debería valorarme y quererme más. Siempre estoy aprendiendo, aunque no lo crea. Por eso me siento más aprendiz, más alumno, que maestro.

jueves, 16 de marzo de 2017

Alivio

El primer gran alivio del año. Al final casi todo tiene solución. Y no hacer nada, o simplemente esperar, no es una opción. Al menos eso he sacado en claro de estos meses. De todos estos meses ... o años.

Ahora tengo un ataque de pudor y no escribo todo lo que me gustaría, no escribo lo que he sentido, no escribo lo que pasa por mi cabeza sino una versión filtrada, difuminada.

Una versión apenas esbozada.

Me sentí como el protagonista de uno de mis relatos. Porque en multitud de ocasiones el protagonista de uno de mis relatos es una especie de versión ¿mejorada? de mi.

Calor y atenciones para mis rodillas. Por primera vez. Y lo necesitaba. Eso y un poco de comprensión. Porque a parte de las molestias molestas, le estaba dando unas cuantas vueltas a la cabeza. El fantasma de tener que dejar de ir en bici parece que se aleja. Y todavía en la camilla, pensaba en la siguiente bici con la que soñar. 1x11, por supuesto. Y sonreía, por dentro y por fuera.



Hoy le dije a una personita que yo la veía por dentro y por fuera. Quizás con otras palabras. Digo muchas tonterías, pero ser un poco payaso y excéntrico es una especie de mecanismo de defensa y una forma de sobrellevar el día a día en el trabajo. Lo que quería expresar es que le tengo cariño, porque se ver más allá, al menos en parte y siento que en parte es como yo, y por eso le tengo cariño e intento animarla en lo posible.

(Se que las palabras apenas sirven de nada, pero como escribí una vez y alguien me confirmó cuando lo leyó por accidente, confortan. Hoy te intento ayudar de nuevo. Te presto mi grito de guerra: COME ON, PUSH!)

Por eso éste post se titula así.





ALIVIO.

Con mayúsculas.

¡Gracias! ¡Buenas noches!

A new day has come

Como hace dos años. Casi. Entonces los viernes al volante de la máquina roja. Antes. Casi a ésta hora. Después, a mediodía, terapia. Dura y necesaria.

Si pienso en ello se humedecen mis ojos. Primero porque soy sensible y me emociono con facilidad. Segundo porque quizás no esté todo lo curado que me gustaría. Si, estos meses el sueño se ha torcido, pero no del todo. Si, a veces estoy triste (y te echo de menos) pero no una tristeza inabarcable.
Como en el post anterior, avanzando despacio. Como un tractor de maniobras moviendo cortes de vagones en una estación de clasificación. Quizás llenos de contenedores a su vez llenos de preciosas bicis.


Si, a veces estoy triste. Si (y el teclado de móvil escribe Suzuki y me acuerdo de nuevo de tí y de aquella Suzuki Van Van). Si, a veces me despisto e intento hacer cosas como calentar una taza de agua sin agua en el microondas. Pero sigo avanzando​.
Entre el ruido.

Ya no me siento tan a menudo como una máquina averiada.


Casco, arneses, guantes y a correr sin correr.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Avanzando

Como un pequeño tractor de maniobras.


A veces roto por dentro, roto de formas diversas, pero adelante, reparándome por dentro y siendo capaz de pedir ayuda cuando lo necesito.

Aunque no pido ayuda todas las veces que debería.

COME ON, PUSH!

(IX) (Evolution)*



Ésta semana el sueño parece casi normalizado del todo (dos meses y medio después). Me duermo enseguida. Me acuesto pronto ya que madrugo mucho. No me importa acostarme pronto. Lo que tenga que hacer lo puedo hacer al día siguiente. Y soy un ser más de amaneceres que de madrugadas, aunque ahora vuelva a despertar frecuentemente más de madrugada que al amanecer. Aunque amanece cada vez más pronto y la claridad del alba en el cercanías es deliciosa. Transmite esperanza.

Me duermo enseguida. Me despierto varias veces a lo largo de la noche, lo que es bastante habitual en mi, pero vuelvo a dormirme. Todavía llego dormido a la teoría​ hora en la que suena el despertador. Como 20 minutos antes suelo estar bastante despierto. Pero tampoco me preocupa mucho. Todavía ando de puntillas para no espantar al sueño. Todavía pienso a qué hora despertaré el sábado o el domingo. Quizás de madrugada, de nuevo. Quizás no, ya clareando el día y tras muchas horas de sueño. Seguro que si. Hay que desear cosas bonitas y por ahora dormir bien me sigue importando / preocupando.

De nuevo escribiendo a caballo entre trenes y estaciones. Así el trayecto se hace más corto. Y me escucho, me escribo a mi mismo, me describo, me comprendo. Me calmo. Escribir me hace sentir bien la mayoría de las veces, salvo cuando la rabia y la pena me pueden. Así, rodeado de gente desconocida y a veces ruidosa, en ut's 465 y 446, escribiendo.

En parte escribiendo para ti, que nunca leerás esto.



*Y no encuentro una foto hecha por mi de un Mitsubishi Lancer Evo IX pero sí de un Ford Escort de Grupo A, a escala 1/43 y con un fondo naranja precioso. Es del primer trimestre de 2006 ... época complicada, donde de nuevo las máquinas me hacían sonreír.

Buenas noches y buena suerte.

martes, 14 de marzo de 2017

Célula durmiente

Dos noches durmiendo casi perfecto. Todavía no escucho el despertador, pero está cerca. Cada vez más cerca de dormir 8 horas. Espero el fin de semana, por una vez en muchas semanas, despertar de día. O despertar de noche y ser capaz de volver a dormirme.

Camshaft


(El título tiene poco que ver con el contenido del post ... o igual sí ... porque las rodillas giran -aunque de otra manera- igual que gira un árbol de levas).

Lo esperado se confirmó. Anda y búscate la vida, o aguanta tus molestias, que la sanidad pública poco va a hacer por ti (bueno si, igual en dos meses y medio). Sinceramente el último movimiento de ésta especie de partida de ajedrez fue entre indignante y surrealista. Como no podía ser de otra manera.

Una vez pasada la ira y las ganas de literalmente, cortar cabezas y volar edificios (bueno, literalmente no que soy una persona pacífica, aunque con su genio), seguí adelante con el movimiento que ya tenía previsto desde ... principios de febrero ... Al final lo que me va aliviar va a ser el ejercicio -con cuidado- y el fisio. El resto ... una pérdida de tiempo de dos meses y medio.

Dejo de ladrar y pongo las piernas en posición horizontal ....

lunes, 13 de marzo de 2017

Gel

Gel conductor de los ultrasonidos. Está frío pero no mucho. El cabezal del ecógrafo recorre mis rodillas guiado por las precisas manos de la médico. De nuevo en una camilla, con las piernas (largas y robustas) a la vista.

Llegué al final del laberinto (con ayuda de verde ¡Gracias!). Esperé sin desesperar. Estaba tranquilo. Más que el viernes. Aunque el viernes no estaba realmente nervioso.

Guantes violetas. Como las puertas. Me gusta el violeta, tengo unas mallas estampadas en diferentes tonos de ese color. Violeta y rosa, colores de la victoria. Como una vieja KTM rallye de los 90, violeta, que necesita revisar la suspensión trasera. El eje del basculante y las bieletas. Aunque para mis rodillas no hay despiece ni recambio. Pero el tejido humano puede autorrepararse y tratarse. Todo aparentemente normal (no podía ser de otra manera).


A esperar el siguiente movimiento.

Gracias por tu tiempo y tu profesionalidad. Buenas tardes y buen servicio.

domingo, 12 de marzo de 2017

Calma

Arañando la calma. A veces algo sencillo, fluido, dulce. Como una marea de arroz con leche.

Se me antoja que llevo toda mi vida buscando la calma, mi calma, mi calma interior. Avanzando a pasitos de caracol. Avanzando y retrocediendo. Encontrando caminos sin salida. Creando nuevos caminos donde no hay camino.

Intento buscar una explicación a por que a veces me puede la tristeza, como ayer.

Ejercicio. Interesante paseo en bici bajo una temperatura completamente primaveral. Aquafitness. Y la compañía de Marco.

He dormido más que ayer. Casi 8 horas. Me he despertado pronto, todavía de noche, pero más tarde que ayer.

Mañana el contador vuelve a cero de nuevo. Y la principal premisa ... Mantener la calma.

Viernes. Todo es agridulce. Desconcertante. Rabia compartida. Pero a la vez intentando mantener la calma.

Camino medianamente conocido. Escandalosamente pronto. Pero no compensaba ir y venir. Una biblioteca. Curiosamente con gente estudiando un viernes por la tarde. Viejos libros de bicis leídos a principios de los 90. Y un poco de inglés.

A pesar de las varias visitas a médicos varios, me siguen poniendo un poco nervioso los hospitales y centros de salud varios. Afortunadamente todo fue rápido y fluido. Sensaciones parecidas casi un mes antes.

Después, cruzar la ciudad bajo tierra y clase.

Fin de semana.

sábado, 11 de marzo de 2017

Dragones

Al llegar a la rotonda se sintió de nuevo como una máquina averiada, a punto de romperse, a punto de estallar.

Pero él no era una máquina sino un humano. Intentó dejar a un lado cómo se sentía, las lágrimas que humedecían sus ojos y concentrarse en conducir el coche. Era una tarea suficientemente compleja como para añadir un factor más. Llorar y conducir no era demasiado compatible.

En el centro de la rotonda, una curiosa escultura. Se le antojaba una serpiente voladora o un dragón. Se imaginó volando agarrado a la cola de ese dragón. Los sentimientos que bullían en su interior se asemejaban al vuelo errático de un dragón.

jueves, 9 de marzo de 2017

(VIII) (Evolution)

Llamando al sueño. A veces responde.

Todavía no he escuchado el despertador, pero estoy más cerca. Y los días son más agradables habiendo descansado un poco más cada día.


Recordar instantes con sentimientos y con coches. Muy prosaico lo de los coches. Pero muy yo. 2004. De Febrero a Julio. Uno de esos años. Lancer Evo VIII. Subaru Impreza STI. Recuerdos. Rebotando. De forma distinta a la de ahora.

Y en los momentos más oscuros, como ahora, preciosas revistas con poderosas máquinas de cuatro ruedas me calmaban. Como ahora.



Metamorfosis

Igual que el dulce puede transformarse en amargo, en ácido.

Lo ácido puede transformarse en dulce. Con un matiz más apagado y nostálgico, pero dulce.

Y la rabia en calma.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Pinball Dreams (VII)

Sueño.

Todavía tengo ese temor de no ser capaz de dormir. Intento acostarme siempre más o menos a la misma hora y tirando a pronto (o muy pronto). Lo que tenga que hacer lo puedo hacer mañana y si me acuesto más tarde de lo que suelo igual me cuesta coger el sueño (o igual no).

Intento hacer todo lo que se para no espantar el sueño. Intento llegar calmado al momento de meterme en la cama. No siempre lo consigo, pero más veces que entonces. Más veces que antes.

Hoy he dormido bastante. Casi una noche perfecta (la perfección no existe, y para algo parecido a la perfección hubiera necesitado media hora más).

VII. Siete. 7. Seven.

Evolución (Evolution) VII


Escuchar

¿Qué puedo hacer por ti?

La lista de cosas que no puedo hacer por ti es casi infinita. Mis fuerzas son limitadas. No soy médico ni psicólogo. Ni mucho menos vidente o mago.

No soy como ella. Porque ella es una entre un millón.

Pero se escuchar y aunque mi intuición suele tender a menos infinito, se medianamente leer entre lineas y ponerme en el lugar de otra persona. Supongo que ser sensible, lo que a veces es un auténtico latazo, me ayuda en ese sentido.

Sólo puedo escucharte y sacarte una sonrisa con mis payasadas e ideas surrealistas.

COME ON, PUSH!

martes, 7 de marzo de 2017

Parte de sueño

Creo que por eso me gustan los deportes individuales, porque me paso la vida luchando contra mi mismo, para poder dormir y no estar triste. (25 enero 2017)

En sueño anda revuelto, pero no demasiado.

El miércoles pasado si que dormí realmente poco, como 4 horas ... En lo que llevo de semana, no mucho más, como 6 o así. Quizás más 7 que seis hoy. Pero de todas maneras llevo semanas despertándome muy pronto, entre 4 y 5 de la mañana. Fines de semana incluidos. Entre semana el despertador suena muy pronto, como a las 5:40. Así que despertarse a las 5 puede ser incluso agradable (si he logrado dormir 7 horas o más). En fin de semana no tiene ninguna gracia. Querer dormir, necesitar dormir, tener tiempo y lugar para dormir incluso una cantidad de horas bestial de 10 o 12 horas, pero no ser capaz.

Al menos no he pasado ninguna noche entera sin dormir. Y al menos consigo calmarme, relajarme lo suficiente para que apenas me cueste dormirme. Y cuando me desvelo, estoy tranquilo, sin pensamientos en bucle, sin tristeza. Sin demasiada tristeza. La pena se asoma pero no me puede.

Hoy espero dormir al menos tanto como la noche anterior y si es posible, una hora más. 7 horas y media estaría muy bien. Escuchar el despertador.

Hoy soñé que Marco, el precioso gato naranja con el que comparto piso, se caía por la terraza. En el sueño se colaba entre el suelo y la parte baja de la barandilla, cosa que en la realidad es imposible porque no cabe por ahí, es un espacio muy pequeñito. En el sueño, en lugar de caer a plomo, planeaba. Como uno de esos animales cuyo nombre no recuerdo que planean sin ser aves ni murciélagos. Me asustaba mucho de todas formas y corría a la calle. Pensaba que tendría que llevarlo inmediatamente al veterinario porque podría tener algo roto. Pena infinita porque algo le hubiera pasado a ese ángel de cuatro patas.

Bajaba a la calle y no le encontraba. Otros gatos de otros colores, pero no Marco. Me desperté y busqué a Marco. Dormitaba en su lecho. No se si llegué a hablar en alto en sueños (creo que hablo en sueños) y ya estaba alerta. Lo cogí y me lo llevé a mi cama. Sus ronroneos y el tacto de su pelo me calmaron.

Ángeles de cuatro patas ...

domingo, 5 de marzo de 2017

Miedo / El género neutro

Era una mañana de verano tras una noche medio en blanco o en blanco entero. Ya no lo recuerdo (afortunadamente). Agosto. Al alba en Agosto la temperatura es deliciosamente fresca y, como sabía que no iba a poder volver dormirme, salí a pasear en bici.

De camino a mis pistas preferidas, en una zona ya bastante solitaria y un poco desolada, me crucé con una mujer que también aprovechaba la frescura del alba para hacer ejercicio, en su caso para correr.

Y sentí miedo por ella.

Desgraciadamente, incluso en un país supuestamente civilizado y europeo como éste, hay tipos con los que comparto género, que como yo tienen pene entre las piernas y mean de pie, que se dedican a agredir a sus parejas o exparejas, que las asesinan y otros que se dedican a acosar y violar a mujeres. Si. Así de incomprensible para mi. Así de cruel.

Ella siguió su camino y yo el mío. Me alegré de que se hubiera cruzado esa mañana de agosto con un tipo como yo, insomne y ciclista, pero absolutamente inofensivo, y no con otro engendro de intenciones mucho menos inocentes.

Cuando era adolescente o preadolescente me di cuenta de que, sin ser particularmente grande ni fuerte (ahora como 1.78 metros y unos 74 kg en vacío) superaba en fuerza bruta a la mayor parte de mujeres. Esa certeza me hizo sentir un vértigo y un miedo infinito que todavía puedo sentir ahora, más de veinte años después. Saber que mis manos y pies podían ser un arma para hacer daño. Especialmente contra alguien que, por su fuerza y tamaño, seguramente no podría defenderse de mi. Me prometí nunca hacer daño a nadie. Y menos a una mujer. Salvo que fuera en defensa propia (cosa que afortunadamente tampoco ha pasado todavía), es decir, si alguien viene a darme de hostias evidentemente me voy a -intentar- defender.

Hace unas semanas viendo la televisión con mi padre, hablamos de la violencia de género, a propósito de otra horrible noticia (algo que pasó en un hospital de Madrid y que no quiero ni recordar, porque tal y como le dije a quien me dio la vida, me descompongo solo de pensarlo). Los dos nos horrorizamos de la noticia. No entendíamos nada, como otro hombre, de nuestro mismo género, que también meaba de pie, podía haber hecho eso. A sangre de su sangre. Mi padre nació en la postguerra, casi se puede decir que en otro mundo. Su educación y su vida fue muy distinta a la mía. Pero aun así él y mi madre fueron capaces de educarnos a mi y a mis hermanas en el respeto y la igualdad. Si me hubieran educado de forma distinta, de forma más machista, evidentemente yo sería peor persona de lo que soy y quizás me hubiera convertido en uno de esos energúmenos que cree que las mujeres son objetos de su posesión y que solo sirven para satisfacer sus necesidades sexuales y se creen con derecho a agredirlas y matarlas solo porque han dejado de quererles (¿se puede querer a alguien así?) y porque quieren seguir su propio camino.

Miedo.

Miedo a mi propia fuerza. Como si tuviera dentro de mi un arma de destrucción masiva, una bomba atómica, y entre mis dedos largos y delgados, el botón que la activa.

El género neutro. El género al que me acojo simbólicamente cada vez que escucho una noticia sobre violencia de género. Y pienso que ellos, de una forma u otra, son como yo. Comen, cagan, respiran, pero además, maltratan y matan.

Así de cruel. Así de incomprensible para mi.

El viernes de camino al tajo, caminando todavía de noche, por la misma acera que yo, unos pasos más adelante iba una chica. Calculo que tendría unos veinte años, pero se me da fatal calcular las edades. Volvió la cabeza un par de veces. Aunque intento caminar rápido y en silencio, como los gatos, un tipo grandote con un forro polar de alta visibilidad no pasa inadvertido ni de noche. Comprendí que, de nuevo, podía sentir miedo de mi, porque estaba sola en una calle casi desierta antes del amanecer.

Espero que algún día todas las mujeres puedan caminar por todas las calles a cualquier hora del día o de la noche, sin ningún miedo. Y me pregunto qué puedo hacer yo para que ese día llegue.

sábado, 4 de marzo de 2017

Gilera runner 180*

Al final cuando me he puesto a escribir no tengo un teclado físico en las manos. Pero da igual.

Aquí no cuento todo lo que pienso/siento. Es una obviedad muy obvia. Tengo mis muchas rarezas que ni siquiera aquí me atrevo a contar.

Muchas veces mi forma de pesar (digamos lateral) me sorprende. De hecho ésta entrada podría llamarse de otra manera. Pero ese alias ya está enterrado.

Al final sigo teniendo mis máscaras.
Me gustó compartir clase con ella y de manera lateral saber cosas de ella. Mucha energía para ti.

Rodillas. Hasta ahora mi cuerpo se había demostrado robusto y fiable. La mente es otra cosa, pero tampoco tengo excesiva queja. Prefiero ser como soy y no pasar por encima de la gente ni escupir prepotencia. Al menos ahora ya tengo un diagnóstico y de momento sólo es molesto. Esperando más pruebas y tratamiento de verdad, que supongo en parte tendré que buscarme la vida.

SE. Seguimos con las siglas. Ella es parte del gremio y por eso nos entendemos. Además me doy cuenta de que tenemos rutinas mentales y laborales similares. Me gustó compartir trayecto con ella.

Frío. Tarde de lluvia y de frío. No iba preparado para ello totalmente. Me faltaba una capa de ropa más (el chubasquero fino que suelo llevar en la mochila estaba en casa y probablemente me hubiera quitado un poco de frío). Al menos tenía paraguas. La tarde y la clase no resultaron muy cansadas. Distinto trayecto (curiosamente en un s5000 de la última serie) merienda, clase y frío.

*El título si, es una moto. La primera serie de allá por 1998, con motor de 2t de 180 cc. Ahora casi no hay scooters con motor de 2 tiempos, ni casi motos con motor de 2 tiempos, salvo de campo. El título tiene su explicación.

viernes, 3 de marzo de 2017

Madrugadas

Es muy tarde o muy pronto. El alba todavía queda lejana. El alba. Cuando la claridad gana la partida a la noche un día más. Ayer la luz del atardecer era preciosa. Almendros en flor, caminos por recorrer y una maquina conocida pero que no es con la que suelo rodar habitualmente, que tiene un tacto estupendo: posición de conducción, frenos, horquilla, cambio. Con una bici más de asfalto o mixta vas esquivando los baches, ayer casi los pisaba a popósito.


No he dormido todo lo que debería y por capítulos además, en 40' sonará el despertador, pero me siento bien "en paz con el mundo y conmigo mismo".

Luz de final de invierno, sombras alargadas. La transición entre la tarde y la noche que vi y sentí ayer. La transición entre la noche y el día que sentiré pero apenas podre ver -el alba me encontrará bajo techo y con cosas por hacer-.


Como si de un mago se tratara, desaparecí. No fue un truco de magia pero casi. No tenía una poderosa moto en la puerta (que de todas formas, igual no sabría conducir porque hace como una década que no me pongo al manillar de una moto, y era una 50) para acortar el trayecto, ni un vehículo de cuatro ruedas que si se y estoy autorizado a conducir, ni la híbrida negra que me lleva y me trae, ni la preciosa 29" con la que bajaba bordillos -bajar es siempre más fácil que subir ... o no- encantado ayer.

Conversaciones. Personas distintas pero los dos con los pies en la tierra. Descubrir aspectos particulares que desconocía y que me llamaron la atención.

Buenos días y buena suerte.


miércoles, 1 de marzo de 2017

Xc pro

XC es una personita con una fortaleza interior tremenda. Los dos tenemos una forma de ver la vida cuando menos peculiar y supongo que por eso nos caemos bien. Ella me cae bien. Sinceramente no sé cómo le caigo a ella. Pero no soy mala persona (peculiar si, mala no). Intento ayudar y sacar sonrisas.

XC no creo que lea nunca esto pero de todas formas escribo en clave.
Muchas gracias por escucharme y por ser como eres.

Después de ella, es una de las pocas personas con las que puedo mantener una conversación profunda. Y que no me satura.

Muchas gracias y buena suerte.

Primavera adelantada

Una bici, temperatura suave, un día de sol.

Da igual lo que haya pasado antes. Ponerse el casco y a rodar. Camino conocido, mixto acera-bici, calle y carril bici. Al salir del túnel grande, antes de la cuesta, me detuve un instante a hacer fotos a los almendros en flor. La parte final del recorrido la hacía caminando hace 12 años. Algunos días. Parece hace un siglo de todo eso. Pero la cuesta y la tapia es la misma. El lugar de partida, distinto. Y yo mismo, distinto. Entonces quizás hubiera soñado con algo así: hacer el trayecto hasta el tren en bici y tener un espacio propio, sin ruidos ni interrupciones.

No he dormido todo lo que debería y tengo sueño pero no estoy realmente agotado. De vuelta a casa. Una bici, un tren y un lugar (en la red, a través del móvil) donde escribir.