sábado, 20 de enero de 2018

Day 2


Wasting my time and the pain makes it easier
Out every night with the emptiness inside
You have gone home and you took every piece of me
I close my eyes I think I saw it in your face
Falling too deep
Yeah Yeah falling too deep
But I don't wanna feel this way
A Day to repeat a day to live over and over again

Day to repeat a day to live over and over again

Constant Delay still the pain makes it easier
Pattern repeats but I will break it up this time

I'll be so far away yet closer than I've ever been
Eyes open wide and now I see it in your face

Falling too deep
Yeah Yeah falling too deep
But I don't wanna feel this way
A Day to repeat a day to live over and over again

Day to repeat A day to live over and over again

Falling too deep
Yeah yeah falling too deep
I've waited for this moment not to fade
A Day to repeat a day to live over and over again

Day to repeat a day to live over and over again

A Day to repeat a day to live over and over again

Day to repeat a day to live over and over again

Readymade / Day 2

Contradicción

Ahora mismo me siento muy solo. Me gustaría que alguien me abrazara y me dijera "todo va a salir bien". Sin embargo, a la vez soy más sensible de lo habitual (y aun estando anímicamente bien soy sensible) y la sensación o deseo que prevalece sobre los otros la mayor parte de los días es.

No quiero ver a nadie. Ver me da un poco igual. Escuchar un poco menos. Me saturo muy fácilmente estos días y sólo me apetece estar solo y en silencio.

Es decir, puedo estar incómodo rodeado de gente o solo.

Contradicción.

Y si ayer dije blanco
y mañana de un salto me he pasado al negro.
No lo veas extraño
aun ando buscando
donde me quedo.

(Bunbury - Contradictorio)

Que desastre.

Sé que esto pasará, pero no se cuando y estoy cansado de estos altibajos, de la incertidumbre de cómo me encontraré mañana o pasado.

El silencio.

Las conversaciones vacías donde no se menciona lo que se quiere decir o preguntar. La falta de comunicación.

Herramientas para reparar averías .... Lugares para llevarlas. Y para mis bicis hay piezas de recambio, pero no para mi.





viernes, 19 de enero de 2018

Uprising*

(continuación del post "camisas de once varas")

Al final conseguí dormir más o menos. No toda la noche pero si más que otras veces. En la ducha pensaba cómo me había sentido ayer y lo mucho que me afectaban estímulos sonoros externos, sobre todo voces y ruidos humanos. Así que para "no ver a nadie" decidí recurrir a un viejo as en la manga.


En realidad no acortaba mucho el trayecto, pero sí que minimizaba el tiempo en el cercanías. Que en sí no tiene nada de malo. Salvo que sirve para transportar humanos. Humanos que hablan y hacen ruidos. Sobre la bici sólo me sentía, me oía pensar a mi mismo. Y eso en parte me tranquilizaba. El ruido del aire en los oídos. El familiar tacto de los puños, manetas de freno.

En un transbordo vinieron 2 trenes seguidos cuyo destino no era el mío. Quizás había algún tipo de indecencia así que opté por subir al segundo tren y en la "Y" bajarme e improvisar.
En la noche.

En la oscuridad.

Un trozo de carril bici paralelo a la carretera pero protegido por un guardarrail. En la oscuridad solo rota por la luz delantera de mi bici y los faros de los coches, mucho más rápidos que yo u que me sobrepasaban al otro lado del quitamiedos.

Alcanzar la zona iluminada, la población, fue como una metáfora. Salir de la ansiedad y alcanzar la 
calma.

Recordé una canción de Los Elefantes:

Volvió la luz, después de la oscuridad.
Volvió la luz, con sus destellos.



Llegué a mi destino y más o menos calmado. Y así empezó el día.

Temía encontrarme como ayer. Empecé el día de puntillas, intentando no despertar al dragón anterior. En general la jornada de trabajo se me hizo larga, pero no desagradable. Tampoco agradable. Neutra.

A la vuelta, camino a casa, el cercanías estaba más lleno de humanos. Entre ellos, tipos silbando y dando golpes en el suelo con la garrota o bastón. Vamos, algo muy agradable. Aún así, no me sentí como ayer. Y tenía mucho miedo a volver a sentirme así.

*Uprising es (o era, creo que ya no se vende) una bici cañera de Evil Bikes (como no podía ser de otra manera). También significa revuelta o revolución. Lo que pasa ahora en mi mente y fuera de ella. Intentar cambiar, evolucionar, mejorar. Mi forma de pensar y de sentir. Aunque ahora todo me cueste horrores.

Buenas tardes y buena suerte.

jueves, 18 de enero de 2018

Vulnerable

No me gusta mostrarme vulnerable. Ni sentirme vulnerable. Tan frágil que cualquier detalle puede romper mi equilibrio emocional.

Faro

De la Wikipedia.

Un faro es una torre de señalización luminosa situada en el litoral marítimo, como referencia y aviso costero para navegantes.

Así se iba a llamar el post.

Pero ayer se me antoja a años luz de hoy, de ahora.

Ésta semana he mostrado mis sentimientos y "mi mal", llámese ansiedad o lo que sea, demasiadas veces. Ni me gusta desnudarme físicamente ni anímicamente. Y han sido demasiadas veces.

Pero ayer fue un gran día. Ayer tenía las fuerzas que no tengo hoy. Y supongo que la nueva medicación, que igual me provoca algún efecto secundario o necesito un periodo de adaptación, tiene que ver.

La memoria super precisa de éstos días ha desaparecido y ya sinceramente, no recuerdo todos los detalles.

Se que me fui a la cabecera del tren, porque tocaba concentrarse (vamos a centrarnos ha sido una frase repetida varias mentalmente y hasta de palabra ayer y hoy) y no quería ver a nadie. De nuevo, la gente que habla y habla me desespera.

En un transbordo largote me medio perdí, pero pude encontrar el andén correcto de la linea de metro correcta.

Y una vez salí de la boca de metro -más que boca de metro, intercambiador-, me orienté bastante bien.

Menos de un día después volví a pasar por allí, pero en coche, y con un destino distinto.

Llegé al hospital y, si bien no entré por la puerta que implicaba el camino más corto, si que supe preguntar y llegar a la admisión.

A partir de ahí, me senté en un asiento pegado a la pared, y tras una espera muy corta, tras atender a uno o dos pacientes, la psiquiatra me llamó.

Tanto el interior del hospital -por fuera es muy feo y casi asusta- como de la consulta eran agradables. Iba con mi chuleta (escrita hacía dos días tumbado en la cama junto a Marco) en una pequeña libreta. Pero no me hizo falta. Le conté cómo me sentía, ella me hizo bastantes preguntas. Al final salí de allí con una cita para unas semanas después y una nueva medicación.

Volvemos al dopaje diario. Como en Octubre del 2014.

Hoy estoy medio triste y agobiado y se que cómo veo la realidad y hasta como percibo mis recuerdos está afectado por ese estado de ánimo. Pero se que estoy en el camino. Que pedir ayuda me ha costado menos que la última vez. Y que le he contado "mi vida" (lo que me pasa) no solo a una médico y a una psiquiatra, sino a una persona que en parte es una extraña, pero que se ha acabado convirtiendo en una amiga.

Salí de allí, de nuevo sin perderme. Memoricé la forma más rápida de entrar -se anda más rápido y con menos posibilidades de perderte por fuera del hospi que por dentro- aunque ahora no se si la recordaría. Y me fui para casa. Muy alegre. Casi eufórico. Lo opuesto a cómo me siento hoy. Pero he tenido mis días buenos y mis días menos buenos. Y se que voy a salir adelante. Pero este retroceso me duele.

De nuevo en la arena.

Buenas noches y buena suerte.

Camisas de once varas

Como he dicho en voz alta alguna vez ...

Hoy no era el día.

Las ganas de ayudar muchas veces superan a mis posibilidades físicas y anímicas. Y hoy estoy muy cansado y muy frágil. (Y me meto en ... camisas de once varas).

Me pregunto dónde está la energía y la euforia que sentí ayer al salir del psiquiatra. Si ayer fue un día muy positivo y no demasiado agotador, hoy, como antes-de-ayer, ha sido cansado y frustrante.

Se que todas las sensaciones son subjetivas, y que éste no es mi mejor momento. Quizás juntar demasiadas cosas en la misma semana no ha sido lo más acertado. Pero sé que ya estoy en el camino.

Relacionarme con personas (especialmente si hablan constantemente) me satura intensamente y más en días como los de hoy.



Hoy he vuelto al barro. Al BARRO. Cansancio, saturación, tristeza, sensibilidad máxima a ruidos y voces. Se que voy a salir de aquí pero hoy me siento bastante mal. Me temo que ayer reboté hacia arriba y hoy he rebotado hacia abajo.

Pero a pesar del barro todavía me mantengo en pie. Sobre la bici. Como dice Bunbury: "sigue dando vueltas si aguantas de pie."

De hecho, llegar a casa y cenar me ha hecho sentir mejor. Recargar un poco mi escasa energía anímica y alejar un poco las lágrimas.

lunes, 15 de enero de 2018

Caprichos (17) Un sueño dentro de un sueño.

“Siempre podrás ir a ese lugar. A tu refugio interior. Un lugar que sólo existe en tu mente y que nadie más conoce. El mío es una casita perdida en las montañaas. En realidad ni siquera recuerdo bien cómo es la casa. Sólo se que el paisaje es precioso y que no hay ningún humano en kilómetros a la redonda. Y un precioso pastor alemán. Cuando siento que no puedo más, me refugio allí. El silencio y la suavidad del pelaje del perro lo pueden todo. Lo curan todo.”

Recordó las palabras de Silvana. No se sentía bien. Los nervios le devoraban. Pensó cómo sería ese refugio interior. Una especie de hangar. Lleno de preciosas máquinas de volar. Aviones y helicópteros. Quizás una especie de museo. Como aquel que tantas veces había visitado en Cuatro Vientos. Y en un rincón, un saco de dormir. Dormir allí, despertar rodeado de aquellas máquinas tan seductoras. Acariciar sus fuselajes en pijama. Junto al saco de dormir, un ordenador portatil. Tranquilidad, paz, aviones, helicópteros y un ordenador. ¿Qué más podía necesitar?

Entonces un elemento inesperado apareció en su ensoñación. Ella.

Silvana.

-¿Puedo dormir a tu lado? Necesito que me abracen.-

Dormir abrazado a ella. Notar su calor, en murmullo de su respiración. Acariciar su pelo cobrizo. Que ella acariciara su pelo castaño casi negro, siempre muy corto.

Una emoción tan profunda recorrió todo su ser. Rompió a llorar de alegría.

Entonces despertó.

-No es un sueño. Necesito que me abraces-

La voz de Silvana. Suave, ligeramente quebrada. Hipnotizadora. No creía en sirenas. Pero si en verdad existían aquellas criaturas mitológicas, seguro que su voz era idéntica a la de Silvana.

Dulcemente le abrazó. Se abrazaron.

Emoción

Intento recordar, contemplar, lo vivido y sentido desde finales de diciembre hasta ahora, desde un punto de vista neutro. Porque simplemente recordar como me siento, o algún momento en concreto que ha disparado mi ansiedad, me desestabiliza y me hace volver a ese instante y a esas sensaciones una y otra vez.

Pero hoy es diferente.

Me he sentido a la vez, avergonzado, desnudo anímicamente, vulnerable, incluso estúpido por ser como soy y por los muchísimos problemas que tengo para relaciomarme con la gente. Y expresar mis sentimientos (generalmente si son negativos, como insomnio o ansiedad). Aunque sea a alguien con quien tengo relativa confianza.

Intento ponerme en tu piel, de nuevo sin que imaginar cómo te sientes o lo que sientes, me afecte. O me afecte lo menos posible.

Hoy ha sido un día extraño, mezcla de nervios, vergüenza, alivio y calma. Si hay que tirar la piedra el primero se tira. Como un piloto del Dakar abriendo pista en medio del desierto, la primera huella sobre la arena. Si la composición de lugar inicial cambia, como la sofisticada centralita que regulaba los diferenciales de uno de aquellos WRC repletos de eléctronica, intento adaptarme al nuevo escenario, de nuevo con la menor ansiedad posible. O que un experto piloto en los complicados tramos del rallye de Montecarlo, pasando de nieve a asfalto limpio, quizás sin las ruedas más adecuadas para el terreno que piso (con neumáticos de lluvia, sin clavos, sobre la nieve).


No es tanto lo que vives, sino cómo te afecta. De momento no soy dueño al 100% de mis emociones, quizás no logre serlo nunca, puesto que soy un humano y no una máquina. Pero ni ser "maestro". Ni soportar diarreas orales ajenas, me afectaron tanto como la semana pasada. Se que soy un ser humano peculiar y demasiado sensible a comentarios que igual son bien intencionados o igual no (algunos igual igual no, pero vamos, por lo menos se racionalizar el por qué de ellos y no saltar como un perro de presa inmediatamente y responder con mi lengua -mis palabras-, que puede ser rápida y cortante).

Las piedras.

En el parque habitual pensaba en aquella frase "las piedras no se pisan, o se esquivan o se saltan". A veces es inevitable pisar piedras. Pero intento verlo como un reto (subir por grandes rocas como un piloto de trial). O como un aprendizaje. Si, quizás pinche o desllante al pasar demasiado rápido por una bajada muy pedregosa. Pero la próxima vez quizás sabré afrontarlas mejor. O a escoger un neumático más ancho y robusto tipo descenso. Y mientras, aprendo a reparar un pinchazo (con un moco quizás).



Una vez más escribiendo cómo me siento, a medio desvestir, tras un pequeño paso por la cama. Porque necesitaba unos minutos de descanso. Y, por una vez, el sentimiento predominante es la paz, la calma.

Siento que estoy en el camino. Que será largo. Pero sé donde quiero llegar. No cómo llegar Todavía.

Buenas noches y buenas noches especiales para ti.

¡GRACIAS! ¡BUENAS NOCHES!

domingo, 14 de enero de 2018

Noche

De no haberlo vivido se me antojaría una especie de sueño o quizás una pesadilla. Recorrer en bici lugares a veces desolados, a veces en plena oscuridad.


No recuerdo concretamente a qué hora me desvelé definitivamente. Pero era muy de noche. Al menos no llovía y pude hacer lo que me había apetecido otras muchas noches infinitas de desvelos: salir a rodar en bici. Me encanta esa sensación de recorrer la ciudad cuando la mayor parte de sus habitantes duerme.

La temperatura era fría, pero forrado de ropa y con apenas mi (gran) nariz a la vista, apenas tenía frío. Mis piernas estaban algo cansadas así que acorté el camino hasta un destino escogido casi al azar mediante el habitual cercanías (UT 465 en doble composición). El mismo lugar la madrugada de un domingo, la misma estación, era completamente diferente. El convoy estaba casi desierto y de fondo se escuchaban risas y conversaciones etílicas. En Cantoblanco Universidad volví a rodar. De día me oriento bien, pero de noche y en sitios poco iluminados, me cuesta. Aun así encontré el camino más corto desde la estación hasta el carril bici de la carretera de Colmenar. Que no recuerdo haber recorrido de noche. Una vez en plena oscuridad si que hubiera necesitado una luz delantera más potente. Porque me costaba ver los límites del carril bici. Tanto que pasado El Goloso me di media vuelta y regresé de nuevo a la civilización en cercanías.

Rodar en bici al menos me sirvió para que lo que quedaba de noche -en invierno amanece muy tarde- pasara más pronto y para dejar un poco de darle vueltas a la cabeza. Ir en bici siempre me sienta bien.

Semana agotadora pero bonita. Y la próxima, también será importante.

viernes, 12 de enero de 2018

Torbellino

En medio de un huracán. Del que no puedo escapar. Porque ese huracán soy yo mismo.

Ha sido una semana muy cansada, agotadora, pero a la vez muy bonita. Se que si soy capaz de controlar mi ansiedad (cosa que llevo intentando prácticamente desde los 16 años ... ¡aunque no sabía que eso se llamaba ansiedad! Épocas de nervios, de sensibilidad extrema, de insomnio y de estados de ánimo opuestos y casi simultaneos he tenido casi hasta donde alcanza mi memoria precisa y caprichosa) mi vida será más cómoda y más fácil y a la vez me atreveré a hacer cosas que ahora me dan miedo o apuro.

Mientras escribo, de fondo, en la televisión, el resumen de hoy del Dakar. Mi vida se me antoja una especie de Dakar. Una carrera de resistencia. Porque muchas veces ser como soy, los nervios, no poder parar de pensar un instante, no ser capaz de dormir apenas nada, me agota. A veces me quedo empanzado en mi propio desierto de arena. Pero he aprendido a pedir ayuda. Me costó más de diez años. Ahora en cambio en poco más de una semana me di cuenta que me sentía mal y que no era capaz de calmarme por mis propios medios. Es un progreso. Soy introvertido. Me gusta ser autónomo. No depender de nadie, no preguntar, seguir adelante por mis medios.

Si logré alcanzar la calma y nadar en ella, durmiendo bien y viendo la vida desde otro punto de vista, más sereno, poniendo distancia con todo y siendo un poco más dueño de mis emociones, lo voy a volver a lograr.

Siento que mi mente es una máquina que a veces funciona al 150%. Lo que es agotador. Pero a la vez, en medio de los nervios, del sueño, del cansancio, de la ira por todo y por todos, siento que pienso con más claridad y que mi memoria es dolorosamente precisa. Prefiero la calma.

Me gustaría poder pedir disculpas a todos los que he podido incomodar en mi estado de torbellino. Porque no debe ser nada fácil convivir conmigo cuando me siento así. Por eso supongo que estoy en parte solo. Por que me cuesta relacionarme con otros humanos. Y porque muchas veces no tengo ganas de ver a nadie.

En parte me siento culpable de sentirme así y yo no tengo la culpa. Yo no quiero estar enfermo. Quizás debería liberarme de ese sentimiento de culpa en primer lugar

Al final sólo deseo estar tranquilo, dormir bien y disfrutar de la vida.

Me siento pequeño, como una libélula, pero se que soy grande. Y, una vez más, resurgiré de mis cenizas.

Gracias a todos los que me ayudáis a seguir adelante.

jueves, 11 de enero de 2018

Silencio

Compartir conversaciones salpicadas de silencios amables y viceversa es todo un placer. Con el interlocutor y tema adecuados puedo conversar durante minutos. Pero por lo general me cuesta mucho relacionarme, interactuar, simplemente hablar con otros humanos. Paso mucho tiempo callado en mi mundo interior.

Quizás el desencadenante (trigger) de muchos de mis momentos menos buenos (sea por ansiedad, insomnio, tristeza) pueda ser tener que relacionarme, interactuar, tener que compartir muchas horas al día (por trabajo por ejemplo). Con otros humanos. Especialmente si tienen diarrea verbal y hablan y hablan. Y sólo saben escucharse a si mismos, su letanía de quejas y negatividad.

Creo que fue un trigger en a partir de Agosto de 2014. Comienzo de los meses más agotadores y desesperantes de mi vida. Pero a la vez, los más bonitos, por conocerme y superarme y por alcanzar un estado de calma precioso.

Ahora al menos soy capaz de pedir ayuda mucho antes. Es un logro pequeño pero muy importante para mí.

Día un poco cansado pero satisfactorio.

Noche

Noche en parte complicada. De no mucho sueño, aún con la ayuda del Lorazepam. Soy humano, sensible y con tendencia a la ansiedad. Muchas cosas pequeñas o no tan pequeñas me afectan en gran medida, a mi estado de ánimo y a mi capacidad para conciliar el sueño. He de trabajar en ese sentido, para ser más impermeable.

De todas maneras, aún con sueño, estoy tranquilo. Y tengo energía (no demasiada) para un nuevo día. Marco, el gato pirata, intuye que algo me pasa, y los últimos minutos que estuve en la cama antes de que sonara en despertador, estaba a mi lado. El calor de su cuerpo, la suavidad de su pelo, sus son ronroneos, se me antoja traen casi tanta calma como una benzodiazepina.

Y por suerte, pese a tomar por primera vez una pastilla de Lorazepam entera, el despertar no ha sido complicado. Un poco de sueño pero no noto mi mente pesada ni confusa. Que es lo que tenía.

Buenos días y buena suerte.

miércoles, 10 de enero de 2018

Ansiedad. Pensamiento.

Hoy he tenido un momento de ansiedad bastante grande en la oficina, por motivos que quizás plasme en otra entrada, o quizás no.

He intentado relajarme. Estaba en la mesa, delante del ordenador, con los cascos puestos. Situación habitual. El ruido habitual de fondo, que no ayudaba, y sentía mi mente y mis emociones desbocados. He cerrado los ojos e intentado concentrarme en mi respiración. Inspirar, espirar. Sólo eso. Además he pensado o imaginado algo agradable. La ensoñación de hoy es que estaba en una especie de taller, lleno de preciosas herramientas y con un coche de rallyes en el centro. Me podía haber pasado toda la mañana en esa ensoñación. Mirando las herramientas que imaginaba guardadas en carritos metálicos con ruedas. Admirando el coche de rallyes, quizás un novedoso y precioso Citroën C3 R5.

No sé cuantos segundos he estado tal que así. Quizás menos de un minuto. Pero ha sido muy agradable y me he calmado (al menos en parte). Se que no puedo vivir en los mundos que mi enorme imaginación crea a cada instante. Pero si me gustaría ser capaz, en un momento menos bueno, ser capaz de parar mi mente, de detener el torbellino de pensamientos, quizás con una estrategia parecida.

Me he quedado con ganas de continuar un rato en esa ensoñación: entrar en el coche, acariciar el volante de carreras, la jaula antivuelco, y, tras enfudarme mono ignífugo, botines, casco, guantes, ponerme al volante del C3 R5 y salir a rodar por un tramo de pruebas.

No puedo calmar la tormenta pero ME PUEDO CALMAR A MÍ.



martes, 9 de enero de 2018

Interacción

Hoy siento que, a pesar de todo, soy una persona "normal" y que puedo interactuar y relacionarme con la gente. Incluso con personas desconocidas. Durante estos dos días a veces me he agobiado un poco, pero en general el balance es positivo. Y la vuelta a casa de hoy ha sido muy agradable.
Frío, lluvia, pero calidez. Muchas cosas por hacer y mucho ruido, pero eso es lo habitual.

El día empezó muy pronto, como diría Carrascal AL FILO DE LA MEDIA NOCHE. Me desvelé. Ante la imposibilidad de dormirme por mis propios medios después de 4 días durmiendo medio bien, recurrí al Lorazepam. Media pastilla (con el Zolpidem muchas veces hacía lo mismo). Temía que el efecto fuera muy fuerte, pero solo recuerdo que me dormí y desperté antes de que sonara el despertador.
Multitud de sincronicidades ayer. Pero desde luego estoy mucho más calmado y hay gente que no me satura.

Buenas noches y buena suerte.

lunes, 8 de enero de 2018

Colores

Hay dos colores que me transmiten especialmente calma y alegría. El aguamarina y el rosa/violeta.

Aguamarina, Me recuerda al mar y a una personita especial.


Violeta. Rosa. Me recueda a la Maglia rosa del giro. Y a Marco Pantani.

Colores. Pensar en colores, a veces vivos y otros suaves, y en bicis cañeras pero distintas (una doble de carbono tipo rally -Orbea Oiz M10 2018- y otra de descenso -Ns Bikes Soda Evo Coil 2016-) me ayuda a sentirme mejor, sobre todo en los días menos buenos. Me siento distinto. Mejor. No sé hasta qué punto es una sensación subjetiva y hasta que punto es real. Tengo ganas de hacer cosas y no estoy ni tan agotado ni tan alterado.

He logrado dormir 4 días medio bien (en torno a 6 h, que son en torno al doble que algún día de la semana pasada y de la anterior) y sin Lorazepan (que guardo como una especie de paracaídas de emergencia).

Hoy (en el trabajo) ha sido un día en parte distinto. No me considero maestro en nada, pero también se que soy capaz de hacer, incluso de explicar, más cosas de las que creo. Y a ello, aunque de forma un poco quizás desordenada (a pesar de estar un poco más calmado que la semana pasada, estoy nervioso!) me he dedicado.

A veces me visto de colores llamativos, mentalmente y en el mundo real, escojo ropa algo más llamativa de los habituales colores oscuros. Y me sienta bien.




domingo, 7 de enero de 2018

Día 3

Duermo razonablemente bien. En torno a 6h. Aunque me despierto escandalosamente pronto. Como a las 5 o 6 de la mañana. Algo un poco desesperante los fines de semana. Las noches de invierno son muy largas. Además llueve y no puedo salir en bici de madrugada si me desvelo un domingo (algo un poco peregrino pero que he hecho muchas veces en mis épocas de insomnio).

Me siento mucho más calmado. Todavía me altero con facilidad. Pero en general predomina la calma.
Intento hacer ejercicio cada día. Si llueve, bajo techo. Me sienta bien y me calma.
Ejercicios de relajación por la noche. Para mí naturaleza dispersa, lentos y hasta agobiantes. Pero creo que me hacen bien.

Todavía no he recurrido a la calma artificial. Supongo que la reservo para los días malos de verdad.

La lluvia. Aprendí a ver la lluvia como algo que limpia, en lugar de lágrimas. Pero aún así en días como estos, sobre todo la falta de luz, me afectan un poco. A la vez me apetece a veces salir de casa y aunque solo sea andar. 

El recuerdo de ayer es caminar bajo la lluvia y ver preciosas piezas de bicis en escaparates.

viernes, 5 de enero de 2018

Il n'y a pas de problèmes, seulement des solutions

Al final que te escuchen es fundamental. Al menos para mi. Y hay gente que me escucha, a pesar de que me cueste horrores interactuar con otros humanos. (Muchas gracias a los que me escucháis).

De nuevo siento que comienzo un camino muy largo. Se dónde quiero llegar (estar tranquilo y poder dormir, a la vez, crecer como persona y poder afrontar retos pequeños o grandes sin asiedad, confiar más en mi mismo) pero no cómo llegar ni que encontraré en ese camino.

Como en una etapa del Dakar que comienza hoy en Lima. Pero sin libro de ruta ni GPS.



GRACIAS, BUENAS NOCHES.

Ansiedad



Escribí hace tiempo "y ya no quise tener más máscaras". Un fragmento de El loco, de Khalil Gibrán. Pero ni siquera lo he conseguido aquí. Cada palabra, casi cada palabra de éste blog, está en clave. Tiene un significado más allá del que puede parecer a primera vista. En parte por mi pudor infinito a que alguien a quién conozca en el mundo 1.0 pueda llegar a éste pequeño rincón de la red y relacionar mi alias con mi nombre real. En parte por lo mucho que me cuesta expresar mis sentimientos digamos negativos.

Arena, barro o piedras. Ansiedad.


Ansiedad, mi vieja compañera. Hoy estoy bastante tranquilo, pero todavía conservo esa claridad mental o memoria muy precisa. Se me antoja que la ansiedad ha sido mi compañera desde quizás los 16 años. Y situaciones que se me antojaban entonces muy complicadas ... en realidad eran sencillas, pero unían mi timidez, la dificultad para comunicarme con personas desconocidas y la ansiedad.

(Ejemplo: años ha, como en septiembre / octubre de 1996 compré una tija de sillín para mi bici de entonces, de la medida equivocada. 31'8 mm. Simplemente porque no tenía un calibre para medir el diámetro interior del tubo vertical ni la otra tija para compararla, porque me la habían robado. Y al comprarla dije esa cifra ... casi al azar. Pues devolverla me costó horrores. Días enteros pensando en ello e intentando elegir las palabras que diría. Ahora hubiera comprado un calibre o a malas llevado la bici entera a la tienda.)

Después de muchos meses logrando estar razonablemente tranquilo, durmiendo bien todos los días y sin alterarme mucho por cualquier cosa, desde Noviembre pasado para acá, algo no andaba bien dentro de mi. Son pequeñas señales. Al final, hubo un desencadenante (Trigger, que es la palabra de la semana) fue todo lo que pasó y ha pasado en el trabajo. Apenas he dicho nada aquí, de nuevo. Simplemente pedimos lo que creemos es justo y nos corresponde a la empresa. Con abogado de por medio.

Me cuesta relacionarme con la gente. En parte, todo es por eso. Cualquier reunión con otros humanos, por lo general me acaba agobiando bastante. La oficina, también es un lugar a veces agobiante, porque hay mucha gente, mucho ruido. Los humanos hablan constantemente y hacen ruidos con los dedos -golpeando la mesa- y dicen, desdicen, meten y malmeten Si. es una visión muy parcial e irreal de los humanos, pero a mi la gente así en general.

Las últimas semanas han sido bastante deastrosas en cuando a ansiedad y al insomnio que suele venir de la mano. Me daba rabia volver a los días menos buenos. Aceptar la derrota. Que una vez conseguí estar bastante bien, tranquilo, ver la vida con cierta distancia y de forma proporcionada y sin que todo me alterara constantemente. Y que ese estado durara meses. Y que ya no tenía esa calma.

De nuevo, ya que yo no era capaz de lograr calmarme, con herramientas de que dispongo (básicamente hacer deporte y algunos ejercicios de relajación) tuve que pedir ayuda. Ir al médico. Me costó menos que la última vez (la primera por ese motivo) pero aun así me costó. Y desde que pedí la cita de madrugada hasta la mañana de hoy, repetí decenas de veces en mi mente lo que iba a decirle a la médico.

Ahora tengo de nuevo una calma artificial en el botiquín. Lorazepam esta vez. Una benzodiazepina. Se lo que es y las precauciones que he de tener con ese medicamento, aunque nunca lo haya tomado. De momento es un as en la manga para poder dormir, si no soy capaz por mis propios medios. Hoy he dormido razonablemente bien. Ésta noche, no lo se.

La médico me ha dado varios consejos o estrategias para intentar calmar la ansiedad. De hecho una de ellas es ¡Escribir! Cosa que llevo haciendo desde que iba al colegio. Como bien dijo La Profesora "Él escribía para desahogarse". Escribiendo me intento comprender y superar. Y ya sin mas paso a la lista:
  • Hacer ejercicios de relajación cada día. Aunque sean sólo 5 o 10 minutos. Que sea una especie de tarea diaria. Para evitar que la ansiedad se cronifique.
  • Concentarse en una sola cosa a la vez. Si estás haciendo ejercicio, concéntrate en él. Si estás comiendo, disfrutar de la comida. Evitar hacer varias cosas a la vez, lo que es habitual en mi dada mi naturaleza dispersa. Intentar no anticipar y no sufrir antes de tiempo.
  • No usar el móvil, ni otras pantallas como la televisión justo antes de ir a dormir. Mencionó que según algún tipo de estudio, exponerse a estímulos de ese tipo justo antes de ir a dormir dificulta conciliar el sueño en un 50% o así. Mejor leer.
  • Ejercicio físico moderado a ser posible cada día.
  • Lorazepam puntualmente (es una benzodiazepina .... puede provocar dependencia) y durante no más de 4 semanas para poder dormir, si no soy capaz por mis propios medios.
  • Escribir cómo me siento. (Pero sin entrar en bucle y sin recrearme en el dolor).

Todo parece bastante razonable pero va en contra de mi naturaleza dispersa. Darle muchas vueltas a las cosas, anticipar lo que podrá o no podrá ser. Y las pantallas son mi forma de comunicarme con otros humanos casi en un 100%.

Aquí empieza un nuevo camino. Una nueva etapa. Una nueva especial, como en el Dakar que tanto me gusta y que tantas veces utilizo como metáfora sobre la vida. Aunque aquí no tenga libro de ruta que me indique cómo llegar, sólo algunas estrategias. Si una vez arañé la calma, lo voy a volver a conseguir.



Buenas noches y calma para todos.

jueves, 4 de enero de 2018

Nissan 370z*

Quiero que llegue ya mañana y todo vuelva a empezar. Y sobre todo quiero dormir.

*La z es la última letra del abecedario. El final y el principio se dan la mano. Z.

Buenas noches y buena suerte.

miércoles, 3 de enero de 2018

Arena


De nuevo en un mar de arena. Contar cada grano de arena a la vez sería eterno y doloroso. Porque éstos días vivir duele. Pero la arena nunca dura eternamente. Y si una vez pude salir de su agobiante abrazo, lo voy a volver a hacer.

Buenas noches y buena suerte.