jueves, 24 de mayo de 2018

Jueves

Hoy volví a releer un blog que no releía desde 2016. Me sentía tan identificado con esa persona. Cambios de estado de ánimo abruptos, medicación y psicólogos.  Entonces yo estaba curado en parte. Volver a leer esas entradas justo un instante después de tomar la mirtazapina fue diferente.

No quiero darle vueltas siempre a lo mismo. Me encuentro mejor. Con muchísimo sueño, a pesar de haber dormido mucho, pero en calma y contento conmigo mismo y con mis avances.

Al final me gustan las cosas sencillas. Risas en el tren. Compra, cena y descanso.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Los regalos

Ese año descubrí el placer de regalar y que me regalaran. Es precioso tener complicidad con alguien, y que conozca tus gustos, y viceversa. Cuando algo es bidireccional y mutuo. Pequeños regalos.

Y hoy me vuelvo a acordar de ti y te echo de menos, pero es un recuerdo bonito que no duele.



POSITIVO

Y el día menos pensado el, a priori, menos interesante de los talleres me sorprende. Primero porque tuve que contar, de forma algo atropellada quizás, porque estaba nervioso, el argumento de mi proyecto de novela. Al que le queda mucho por encajar y desarrollar. Pero fue un gran paso. Primero porque me atreví a exponerlo, no me quedé en blanco. Segundo porque era algo que estaba en el mundo de las ideas desde 1998 y que apenas las pocas personas que leían mis blogs conocían. Empecé a fluir y fue muy bonito. El final de la clase, charlando con alguna compañera sobre nuestros respectivos proyectos de novelas, precioso.

Y además pude conocer en persona a un escritor al que llevo leyendo desde el año 2000. Que nació no lejos de mi actual hogar.

Si ya tenía meridianamente claro que estoy avanzando, a pesar de los días de tristeza aislados, a pesar de los pensamientos recurrentes y kamikazes, a pesar de que todavía me resulte cansado incluso estar con mi familia en ocasiones, ayer me lo confirmó.

Tengo un rumbo. No un camino, pero si una dirección en la que caminar. Puedo hacer actividades con gente y que no me resulte incómodo sino agradable y enriquecedor.


"Neo, sooner or later you're going to realize, just as I did, that there's a difference between knowing the path, and walking the path."

lunes, 21 de mayo de 2018

El día de hoy

Tristeza y soledad infinita. Apenas tengo amigos y siento que el concepto de amistad no es el mismo para mí que para ellos. Siento que estoy perdiendo a la poca gente que me importa.

Ganas de llorar. Dolor de espalda.

Pero también, calma, alvio de ese dolor y la serenidad necesaria para seguir adelante. Aunque no se hacia dónde y si mis esfuerzos servirán para algo.

domingo, 20 de mayo de 2018

El club de los amantes desairados

Te vi inesperadamente en un bar
estabas mucho más delgada
ya no eras la chica adverbio que yo conocí
en tu cara ya no se dibujaba
El gesto de querer comerte al mundo
y tuve la sensación de que ahora luchabas
para que el mundo no te comiese a ti
a la desesperada luchabas

Y eso fue todo, seguí mi camino
y eso fue todo, seguí mi camino
sin retorno hacía los libros leídos,
pero no olvidados
a encontrarme con mis amigos
del club de los amantes desairados
Tocados pero nunca hundidos
heridos pero restañados
noqueados y en la cuenta atrás
exhaustos, pero no acabados

Te vi como antaño, inasible y carnal
aparente vestal, radiante aura
mirando tus contornos de amazonas en ti
que el pasado es cristal babeado por caracola
Tu gesto de querer comerte al mundo
tus ganas de querer comerte el mundo
era ahora risa hueca despechada
para que el mundo no te comience a ti
Nàyade, luchabas, templabas

Y eso fue todo, seguí mi camino
y eso fue todo, seguí mi camino
sin retorno hacía los viejos sueños
tantas veces postergados
a ampararme en el club de los que juran
que han vivido
tocados
Tocados pero no abatidos
valientes pero arcabuceados
bregados, más por empezar
enteros, más desmenuzados

El club de los amantes desairados - Manolo García


jueves, 17 de mayo de 2018

GXP

Rodando. Avanzando. La tristeza me visita a veces. Tristeza o ansiedad y molestias en la espalda no son una buena combinación, pero tanto lo uno como lo otro los estoy tratando y mejorarán. Revisando post antiguos, cuando pude dejar la paroxetina, hace un siglo se me antoja. O cuando, casi un año después por fin hice limpieza del botiquín. Porque todavía no me creía que pudiera seguir adelante sin medicación. Pero lo hice y lo volveré a hacer. Hay días bueno y días malos. Los cambios de estado de ánimo son diferentes, menos abruptos, más suaves y dulces, por decirlo de alguna manera, y aunque intensos, menos que en enero/febrero/marzo.

Rodando. Avanzando a veces entre arena, barro y agua. Pero esa suciedad no llega a tocarme como antes. Me estoy protegiendo con unos sofisticados retenes para mantener el barro y la tristeza lejos de mi.



GXP

miércoles, 16 de mayo de 2018

Alivio

Llegó algo más tarde de lo previsto. Esperando en un banco tirado cuan largo soy (y largo y ancho soy un rato) estaba realmente molesto. Incómodo de pie, incómodo sentado. La verdad es que llevaba molesto gran parte del día. Físicamente. Anímicamente apenas. Me molestaron, que no entristecieron (bueno, quizás un poco) las preguntas repetidas varias veces (x3). O no me escuchaba, o no le convencía la respuesta. Cosas de los neurotípicos.



Llegó un poco tarde pero supuso realmente alivio. Terapia manual y luego calor. Realmente agradable. Y en los próximos días me enseñarán ejercicios y posturas. Lo peor es que me queda un trecho para llegar a casa. Pero al menos estoy mucho menos molesto.

domingo, 13 de mayo de 2018

El equilibrio es posible

Septiembre 2012

El equilibrio es una ilusión. Rebotar es la única realidad. Mil veces arriba, mil más abajo. Ligero como un diente de león en el seno del viento. Pesado y torpe como una piedra. Caer, arañarse la piel y el alma. Volver a levantarse, volver a caer. Emocionarse cada día. Ojos humedecidos a cada poco. Noches de sueño profundo, noches en blanco. Pensar "no sé como voy a hacer esto, no se si voy a poder, no voy a ser capaz" y hacerlo, o estar en el camino de hacerlo. Sentirse pequeño, sentirse omnipotente, saber que ni lo uno ni lo otro es verdad, buscar el equilibrio que no existe. Intentar autoequilibrarse constantemente o buscar en equilibrio en personas que te quieren y a las que quieres, aunque el 80% estén detrás de la pantalla, y las palabras escritas no son palabras habladas, ni ayuda real, ni contacto físico, ni abrazos, ni gestos reales, pero pueden llegar a serlo. Enamorarse de canciones, de sensaciones efímeras, de cosas de metal con ruedas. Sentirlo todo de un modo que no puedo expresar, intenso, el amargo doloroso, la luz cegadora, la alegría embriagadora e infinita, todo a la vez, intercalado, mezclado, amalgama de sentimientos opuestos indistinguibles, así, en bruto.

Han pasado 5 años y nueve meses desde entonces. Y puedo decirlo bien alto: el equilibrio es posible, no es una quimera, no es una ilusión, es real. Desde entonces he pasado unos cuantos momentos difíciles pero me he recuperado de todos ellos. Quizás las principales diferencias sean dos. La primera, que soy capaz de pedir ayuda (la primera vez me costó literalmente DÉCADAS, más de 10 años, la segunda, días) y que me conozco mejor. Conozco mis miedos y límites e intento superarlos. Me queda mucho camino por recorrer (Como bien dijo Morfeo en Matrix, tarde o temprano entenderás como yo lo hice que hay una diferencia entre conocer el camino y andar el camino) por supuesto pero un viaje de mil millas se inicia con un simple paso. Y yo ya he dado unos cuantos y ahora estoy sentado en mi Montaña Artificial. Que sólo es un montón de grava, pero pronto será grande.

Canción del solitario que se reconcilió con el mundo

Tú me obigaste a sentirme bien en soledad.
A bucear a una profundidad extraña
que me hacía sentir pez abisal
a miles de metros bajo la superficie/ de un mar de lágrimas.
Acostumbrarme a vivir sin luz. / Sin la luz de tus ojos verdes 
desde que me apagó tu magia.

En esta soledad instalado / los dias de cielos encapotados.
En esta soledad instalado.

En esta soledad instalado / los dias de cielos encapotados.
En esta soledad atascado. / En esta soledad hundido
los dias de cielos desangelados. / En esta soledad impostado.

Viendo en los amaneceres / brillar la espuma de las olas
que rompe el malecón / barrido por un viento huracanado.
En esta soledad instalado.

Tú me obligaste a sentirme bien en soledad.
Hiciste de mí un solitario, un eremita
que se acostumbra a ese pesar
y acaba de soliloquios en cueva renegrida
que ni el lobo habita.

En esta soledad instalado / los días de cielos encapotados.
En esta soledad emboscado. / En esta pleamar hundido.
En esta cenicienta y cobarde soledad,
en esta oscuridad amparado.

Anulado por esa iniquidad / un dia desperté avergonzado 
de mi atolondrado letargo. / Hay otras formas de amar, pensé, 
digamos no monoteístas. / De amor en varias direcciones. 
Expandiendo, expandiendo onda. / Expandiendo.

Canción del solitario que se reconcilió con el mundo - Manolo García


sábado, 12 de mayo de 2018

La ladrona de recuerdos

Desde el suelo del salón, sentado sobre la alfombra, miré a la televisión. Un aparato enorme y macizo. Muy diferente a las delgadas pantallas planas del nuevo siglo. Habían interrumpido el programa infantil de turno. Ya no recuerdo si era Barrio Sésamo u otro. Un locutor recitaba frases que yo no escuchaba. Mis ojos estaban clavados en la pantalla. El transbordador espacial estallando en mil pedazos a los pocos segundos de su despegue. Aunque no entendía apenas lo que decía el locutor, supe que algo muy grave había pasado. Y sentí a la vez miedo y pena. Los astronautas que ocupaban la nave espacial sin duda habían muerto. Morir.

Lo siento. Lo he hecho otra vez. Os prometo que no ha sido a propósito. He comenzado por el final, en lugar de por el principio. Pero ¿qué es el principio y qué el final? Quizás debería deciros quién soy, antes de nada. Mi nombre, no importa. Podéis imaginar uno para mí, si os apetece. Soy una mujer. Una mujer corriente. Probablemente te hayas cruzado conmigo alguna vez y ni siquiera te hayas percatado de mi presencia. O quizás incluso has sido cliente de la cafetería en la que trabajo. Y te he servido un café, o un desayuno, y ni siquiera te has molestado en mirarme. No te lo tendré en cuenta. Soy una mujer corriente que lleva una vida ordinaria pero … Puedo leer las mentes de las personas. Sé lo que piensan. Igual que tu lees libros yo leo mentes. Soy una ladrona de recuerdos.

Probablemente no me creas o pienses que estoy loca No te culpo. Yo también lo pensé, sobre todo al llegar a la edad adulta. Incluso pedí cita con un psiquiatra. Mientras esperaba a que me llamaran en la sala de espera me dediqué a leer las mentes del resto de los pacientes. Lo siento, no lo puedo evitar. Igual que tu a veces no puedes evitar escuchar una conversación que no va dirigida a ti. Buceé entre sus  pensamientos. La mayor parte eran oscuros y dolorosos, pero en algunos advertí un destello de luz intensa. Una energía poderosa e imparable creciendo poco a poco. Decidí que mis pensamientos no tenían nada que ver con los del resto de pacientes y llegué a la conclusión de que no estoy loca. Me marché antes de que el psiquiatra me llamara.

El primer párrafo es un recuerdo que robé a un chico que iba sentado a mi lado en el metro. Un recuerdo antiguo, un poco borroso y desdibujado. Una fotografía de color sepia, manoseada, desgastada, recordada y reescrita muchas veces. Mientras recordaba, a la vez hilvanaba pensamientos nuevos, que apuntaba en un cuaderno de tapas verde aguamarina. No os hablaré de ellos, porque comprendí que eran muy íntimos y a él no le gustaría que os los contara. Ni siquiera yo estoy libre de que otro ladrón de recuerdos me robe mis pensamientos. Como escribió Khalil Gibrán:

“Pero no dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad; ni siquiera el ladrón encarcelado está a salvo de otro ladrón.”

Refugio

Entonces como lo es ahora este lugar era mi refugio. En medio de semanas de mucho trabajo nada agradable y de tristeza y ansiedad casi infinitas, los fines de semana en un lugar amplio, silencioso y fresco eran preciosos. La amplitud implica silencio. En un piso, salvo que sea muy grande, y una he vivido en un sitio así, es inevitable escuchar los ruidos de otros humanos. Del piso de a lado o de los que comparten piso contigo. Y si a esos humanos les da igual que duermas mal e insisten en no cerrar puertas, en hablar alto desde la habitación de al lado mientras intentas dormir, en ver la televisión hasta tarde, pues es un desastre. No todas las personas necesitamos dormir lo mismo. Y yo necesito al menos 7 horas. Ya no recuerda a qué hora me levantaba entonces. Supongo que como a las 6:30, ya que mi jornada de trabajo empezaba a las 8:00. Eso implica que como a las 23:00 tienes que estar en la cama. Y si quién está en la habitación de al lado necesita dormir menos y no tiene dificultad alguna en conciliar en sueño y tampoco tiene empatía, pues es un desastre. Porque igual la noche anterior has dormido 4 horas o menos. Y necesitas dormir. Y mientras coges el sueño la televisión o una conversación te desvela. Imagina que esto se repite durante todas las semanas varios meses seguidos, de junio a noviembre.

Pero ahora me encuentro anímicamente mejor, y he dormido 8 horazas. Y tengo mi propio refugio en el caos de Madrid. Sin ruidos ni conversaciones ajenas en la habitación de al lado y con los mimos de Marco, el gato pirata.

Alegría

Aunque somos bastante diferentes nos llevamos bien. Y tenemos la suficiente confianza para hablar de temas personales y profundos. Algunos desoladores que no citaré aquí. Otros dulces y preciosos.

Su comienzo de año fue tan complicado o más que el mío. En fin. No voy a entrar en ese otro tema. Y ahora remontas. Y vuelves a vivir y a compartir algo precioso, un vínculo.

Ese será mi recuerdo de ayer. A parte de un rato extra de descanso y paseo en buena compañía, caminar entre la naturaleza urbana exuberante de la primavera charlando y notando alegría en mi interlocutora. Sólo soy un humano pequeñito y no está en mis manos nada más que alegrarme por ello y trasmitirte mi alegría.

Me pregunto si algún día tendré una relación así de larga con una persona. El subtítulo del blog hasta como marzo o abril de 2018 fue "sin buscar no encontraré". Y es cierto. Pero si ya me cuesta horrores cruzar unas pocas palabras con un o una extraño/a, volver a tener una relación se me antoja más difícil que encontrar vida extraterrestre.

jueves, 10 de mayo de 2018

La montaña mágica

Una pequeña montaña de grava. Al otro lado de la verja metálica. Pegada a un edificio en construcción. La utilizarán para hacer hormigón, pensé. Recordé el tacto de la grava en mis manos. Seguro que el gato pirata disfrutaría en aquel montón de grava. Me recordó a mi montaña o templo. Horas después vi una foto. Un tipo sobre una bici de descenso, volando desde una pasarela o rampa de madera. Entonces mi montaña o templó cambió y tomó forma por fin.

En el Retiro hay una pequeña montaña artificial que creo se llama la montaña mágica. Imaginé algo así. Una montaña no muy grande ni muy alta. Con muchos árboles. Y con caminos y senderos. Para subir a la cima y para volver al suelo. Unos con más pendiente, otros con menos. Y algunos, con preciosas curvas peraltadas. Podría quedarme a vivir allí. Subiendo y bajando senderos con mi bici.

Una montaña artificial. Un templo Inca en los Andes. No se muy bien el qué pero algo está creciendo en mi interior. Estoy creciendo. Aunque los dos últimos días no he estado muy animado ni he sido apenas amable con personas que no tienen la culpa de nada. Cuando el dolor se suma a la ansiedad es bastante desastroso. Y a pesar de la visita al fisio, de los estiramientos, del calor, me sigue doliendo la espalda y no sé cuando podré empezar la rehabilitación.

Buenas noches y buena suerte.



Segundos



En un descenso cada segundo cuenta. Cada fracción de segundo, incluso. Muchas carreras se han perdido por alto tan estúpido como una cadena que se sale del plato (por eso las bicis de descenso llevan guiacadenas).

En la vida real el tiempo no es tan importante o tan determinante. O si. Puedes cambiar dinero por rapidez o por más rapidez o soportar dolores físicos y/o anímicos mientras esperas a que llegue pacientemente tu cita. La profesora nos dijo que no se ha de abusar de los adverbios, pero no me tomo en serio todo lo que dice. Alguien que juzga tan alegremente la depresión no puede ser tomada en serio,

Un minuto son 60 segundos.

Una hora tiene 60 minutos.

Un día tiene 24 horas.

Una semana tiene 7 días.

Un día son 1440 minutos.

Una semana son 10.080 minutos.

Si alguien no tiene uno de esos 1.140 o 10.080 minutos para escribirte un mensaje poco le importas. O si los tiene y se la sudas. Una o ambas respuestas son incorrectas y/o inexactas.

Las palabras se las lleva el viento y la falta de palabras todavía más.

martes, 8 de mayo de 2018

Resina de epoxi y cinta americana. X4



Remendando mi ala delta con resina de epoxi y cinta americana. Mis alas todavía están un poco deshilachadas pero ya me sirven para volar. Las estoy arreglando con cinta americana y resina de epoxi. Pero puedo volar de nuevo. A veces incluso por encima de las nubes.

Día cansado. X4. Ha resultado un poco lenta y pasiva, pero no desagradable. Aprender. Estoy y soy sensible y más ahora. Aunque menos que en los 4 últimos meses. Así que según que palabras pronunciadas con lo que yo interpreto ligereza y desprecio, pues me afectan.

He de recordar las sabias palabras de W. Construyendo mi tempo de adobe, mi Zigurat. Todo me resulta si no agradable, cuando menos no desagradable. Como el día de hoy.

Todavía sigo pensando en el siguiente hito. Mido mi vida casi en consultas con la psiquiatra. Pero para ese siguiente hito todavía quedan semanas. No tiene sentido pensar demasiado en eso. Que algo no tenga sentido no significa que no ocurra. Demasiados noes en una misma frase. Estoy cansado, ha sido un final de semana y comienzo de la actual intenso, pero bonito. Un poco agotador pero bonito. Y no desagradable, sino todo lo contrario.

X4



Me releo y así confirmo que avanzo poco a poco, sin necesidad de una opinión externa que agradecería. Pero los espectros viven en sus propios mundos y he de reconocer que no formo parte de la vida de nadie o de casi nadie, pero también he de reconocer que estoy intentando cambiarlo. Aunque no se sí hago lo suficiente.

Básicamente mis propósitos para 2018 eran 3 (con alguno más añadido, pero los básicos para seguir adelante son estos).

1. Dormir
2. Estar tranquilo
3. Socializar más

Y los voy consiguiendo. Duermo como antes de tener ansiedad. Todavía tengo miedo a veces de no ser capaz de dormir, pero la verdad es que duermo bastantes horas y los fines de semana descanso y tengo energías para hacer cosas (importante). Estoy más tranquilo. Sigo siendo un poco brusco, me altero con facilidad pero mucho menos que en los meses anteriores.

Socializar. Relacionarme con gente. A pequeñas pinceladas, con pequeñas conversaciones a veces surrealistas, risas, talleres ... No es mi esencia ser extrovertido ni tener muchos amigos. Pero ahora hago el esfuerzo por estar con gente y es hasta agradable a veces. Y aprendo cosas y en parte supero mis miedos y mi vergüenza.

No sé quién leerá esto a parte La Profesora. Pero hoy si que me siento transparente.

domingo, 6 de mayo de 2018

El francotirador paciente

Desde el primer piso divisa el exterior a través de las ventanas. La primavera de árboles llenos de hojas verdes, exuberante y efímera. Los tejados. El perfil conocido y a la vez extraño del campanario de la iglesia. Por un cielo azul cortan el aire haciendo acrobacias aviones antiguos que parecen anacrónicos y a la vez bellos.

Casi con vértigo esperaba éste día desde hace se me antoja un eón. Pensaba que la clave era fluir y en parte lo fue. Las sensaciones fueron totalmente distintas a las del primer día desastroso y del segundo día agridulce y amargo, de plomo y ganas de llorar. A pesar de no haber tomado la mirtazapina por olvido, me sentía bien y había dormido muchas horas. Eso, y partir de cero, sin el desgaste de un día de trabajo con sus idas y venidas rodeado en parte de espectros.

Compartir, escuchar, interactuar, leer, aprender.

Me gusta ver sin ser visto. Desde la distancia. Como un francotirador. Pero he de aprender a bajar de mis atalayas, en edificios en ruinas, bajar a las calles, al mundo real, con mi rifle de precisión a la espalda. Es una metáfora porque mis únicas armas son las palabras y el único disparador que apriento es el botón para capturar imágenes en la cámara digital o en el móvil. Por segunda vez en dos semanas la sensación fue dulces y agradable. Y eso me encanta. La niebla queda atrás.

Resulta casi cómico que escribir me permita avanzar, crecer y entenderme. Una actividad, una parte de mi personalidad que pocos conocen, una actividad a la que nadie (salvo quizás algun profesor de literatura y filosofía) me animó, sino todo lo contrario. Tienes que centarse en las cosas realmente importantes. No leas. No escribas. Estudia. Saca buenas notas. Ten amigos. A ver cuando te echas novia. Pero no les culpo demasiado, si yo hubiera sido ellos me hubiera aconsejado lo mismo.

viernes, 4 de mayo de 2018

Niebla meona

Hay un tipo de niebla muy húmeda a la que, en algunos lugares del interior, se la llama así. Niebla meona. Capaz de mojar, como si de lluvia fina se tratara, todo: el suelo, los árboles, los tejados, la hierba, todo.

Así es como me siento. Subiendo, trepando, a veces de pie, a veces con la ayuda de mis manos, a veces a cuatro patas, trepando entre jirones de niebla densa, pesada, fría y húmeda. Una niebla que no existe y existe a la vez. Pero a veces se abre o logro que se abra la niebla, y veo los perfiles del paisaje que me rodea, las montañas, los pinos, los olivos, el cielo azul y el sol. Y el sol me roza, me acaricia, esa luz suave de los amaneceres y de la primavera.

Algún día volveré a estar de nuevo bajo el sol.

"Alcé la cabeza para ver quién gritaba, y por vez primera el sol besó mi desnudo rostro, y mi alma se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras."

Algún día tendré que volver a estar bajo la lluvia.

Y volvió la lluvia, y me empapé, y me envolvió la niebla, pero todavía puedo mantenerme en pie.

Buenas tardes y buena suerte.

Sueño

Hoy creo que soñé que me desvelaba.

La noche anterior me costó dormirme. No mucho pero si algo. Así que ayer tenía sueño. No estaba seguro de poder dormir, pero lo conseguí. Ahora apenas tengo sueño, luego dormí bien. Me desperté algunas veces, nada más. El sueño está normalizado casi al 100% pero todavía tengo miedo de no dormir.

Siento que las cosas me afectan menos o me afectan de forma distinta y que todo es en parte más sencillo, y diferente, en el sentido de más agradable, más suave.

Bucle

De nuevo, trabajando bajo el ruido. En mi isla pero bajo el ruido. Menos ruido que en otras ocasiones pero algo de ruido al final. Nada que no se solucione con un poco de clama, paciencia, concentración y auriculares. La radio del FIA ERC y música.

Entando en bucle, de nuevo. Se que hay ciertos pensamientos sobre el trabajo y ciertos pensamientos en general que no me hacen ningún bien, pero de momento no soy capaz de bloquearlos o negarlos. Me enfadan menos que otras veces, pero a veces todavía me enfadan. La estrategia es ignorar todo esto, permanecer como siempre en la sombra. Dado que bufar no me reportó ningún beneficio (todo lo contrario) aunque siga sintiendo deseos de bufar muy alto y muy fuerte me contengo. Total, los intocables mucho me temo que van a seguir siendolo. Mi tarea no es lograr que llueva hacia arriba ni vencer a gigantes o molinos, mi tarea es fluir, seguir con mi estilo personal, un poco anárquico aunque igualmente efectivo e ignorar todo el ruido y todas las desigualdades permanentes y manifiestas.

Al final, como un embrague centrífugo girando a unas cuantas rpm hasta que la masa de las zapatas de embrague vence la fuerza de los muelles y roza contra la campana y transmite el impulso o la fuerza.

Me concentro en la pista, en los siguientes momentos importantes. Igual por una vez consigo estar y fluir y formar parte y charlar. Iba a decir "no es tan difícil" pero no es verdad porque al menos para mi lo es.


Conversaciones vacías. Mal no existe. En parte por ser positivo, en parte por no preocupar, por ambas cosas (de aluminio, ambas de 10 pulgadas, las llantas de aquel Peugeot Buxy de 1994). Y sientes que haces el esfuerzo por hablar y porque te escuchen pero el resultado pocas veces es satisfactorio. Es como hablar con una pared.

Entando en bucle.

jueves, 3 de mayo de 2018

S3


Cambiando y creciendo, desde dentro hacia afuera. Traccionando sobre asfalto húmedo o sucio, gracias a un avanzado sistema de tracción total bien afinado, control de tracción, y sobre todo a un pie derecho que sabe dosificar la presión sobre el pedal del gas.